Khabane Lame es un joven de 21 años que encontró la fama casi sin pensarlo y luego de verse obligado a reiventarse por la pandemia del coronavirus, ya que lo dejó sin trabajo. A los dos años llegó a Italia desde Senegal y vivió toda su infancia en casas de acogida para migrantes, en las que reconoce que a pesar de las carencias siempre fue feliz.

Él estudió mecánica y trabajaba como operario en una ciudad de Turín, cuando llegó la pandemia quedó desempleado de inmediato por lo que tuvo que volver a vivir con su familia. Fue ahí, en medio del encierro que comenzó a hacer videos.

En una entrevista a Clarín de Argentina señala que el secreto de su éxito fue la simplicidad, “sin dudas. Ironicé sobre gente que hacía difíciles las cosas simples. Siempre así: en modo simple, haciendo ver que la simplicidad es lo mejor. Sin adornos”, señala.

Khabane cuenta que cada video le toma como dos a tres horas en ser producido, no improvisa porque trata de dar una sorpresa siempre y eso no se consigue fácil.

Pero más allá de la temática, su éxito también está ligado la expresión del rostro que lo ha hecho famoso a nivel mundial. ¿Cómo se dio cuenta para explotar esta faceta?

“Me di cuenta cuando hice el video de una chica con dificultades por una mochila. Mostré con un video que si se sacaba la mochila podía liberarse porque estaba sujeta a un poste con un candado. ¡Simplemente tenía que sacarse la mochila! Ahí noté que a la gente le gustaba mi expresión, mi mímica, y decidí continuar haciendo videos, mostrando esas cosas”, cuenta el joven tiktoker.


En Italia es toda una celebridad y sus videos son más vistos que de futbolistas o estrellas de cine. Sabe que es un momento especial y espera aprovecharlo para dar el gran salto y hacer una carrera artística.

“Sí, estoy viviendo mi sueño. Me gustaría arribar al mundo del cine, hacer algo cómico o hacer televisión, pero estoy muy contento con todo lo que estoy viviendo”, asegura.

 



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