Paulo Soleto

Esta es la historia de una extraña pared de una iglesia en Noruega que aterrorizó a la población de Oslo, pues la consideraban ‘demoníaca’ por sus características.

El demonveggen o muro del demonio, así se llamaba a la pared que creó Gerhard Gotaas, uno de los principales restauradores y conservadores de arte más reconocidos de toda Noruega de mediados del siglo XX. En 1940, él fue autor de varias restauraciones de arte medieval en su país natal, se desconoce qué pudo sucederle cuando llegó a Sauherad con la misión de recuperar unas pinturas del siglo XVII. Al contrario de lo visto en la penosa restauración del Ecce Homo de Borja, a cargo de una ama de casa jubilada devota pero carente de habilidades, el afamado restaurador Gotaas tenía aptitudes de sobra para hacer un excelente trabajo, aun así decidió pasar dos años completos pintando un mural con imágenes demoniacas sobre la obra original.

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Todo empezó cuando Gerhard Gotaas entró en la iglesia de un pequeño pueblo de Sauherad para restaurar obras de arte centenarias, según él fue ahí cuando descubrió una pared llena de demonios, pero tras una investigación de archivos y un análisis científico realizada por Susanne Kaun, conservadora del Instituto Noruego de Patrimonio Cultural (NIKU), se dio a conocer que Gotaas se la pasó creando un mural monstruoso, inventó los demonios y destruyó todos los restos del arte original que había en la pared que después pasó a ser la más terrorífica de todos los tiempos. " No podíamos creerlo. Nos sorprendió lo que realmente hizo. Eso es realmente lo más impactante, desde el punto de vista de un conservador. Encontró algo allí que era antiguo y pintó encima. Cambió lo que encontró. Tiene que haber sabido lo que hizo ", reveló Kaun al Clarín.

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Según Kun y otra investigadora, en la pared había una cabeza bíblica, pero Gotaas modificó todo para dar una imagen terrorífica. “Las cejas se convirtieron en animales con 10 mil patas y cabezas en cada extremo, la barba se convirtió en cabezas con orejas", dijo una de las investigadoras de este caso.

Este caso atemorizó a los pobladores durante años y, aunque actualmente ya se sabe la verdad del muro, hasta hoy continúa causando extrañeza la razón por la que el restaurador arruinó y modificó la pared con figuras demoniacas, esta porción de muro es tozudamente real y sigue ahí, a la vista de cualquiera que repare en sus extrañas, caóticas y diminutas figuras infernales.

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