Paulo Soleto

En la ciudad de Changsha, en China no se le permitió la entrada un bloguero de comida a un buffet del que anteriormente el hombre ya se había aprovechado, tanto, que el restaurante en lugar de tener ganancias salió perdiendo.

Kang es un bloguero cuyo contenido se enfoca específicamente en grabarse mientras se atasca de comida, hoy se ha vuelto viral pero no por comer sino por acusar de discriminación a un restaurante y es que los trabajadores del lugar, cuando lo vieron entrar, le dijeron que se retirara, pese a que no había ninguna regla que dijera cuánto se puede comer o no.

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La primera vez que fue al restaurante-buffet, el hombre comió más de kilo y medio de manitas de cerdo. La segunda, cuatro kilos de camarones. En ambas ocasiones, eran las bandejas completas. Además, tomó de 20 a 30 botellas de leche de soya en el lugar.

“Puedo comer mucho, ¿es un defecto?”, se defendió el influencer reclamando un trato como cliente del lugar.

A pesar de las quejas, el restaurante ganó la batalla ya que la ley de la ciudad asegura que los dueños de los restaurantes son los que deciden.

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