Mariel Suárez es una jueza que visitó en la cárcel a un hombre que ella misma condenó a cadena perpetua en Argentina. Cuando las imágenes de su presencia en la celda del reo Cristian “Mai” Bustos se difundieron se generó un verdadero escándalo judicial. 

En los videos conocidos se la ve con Bustos, tomando mate, sacando selfis y protagonizando una íntima conversación. Tras el hecho, la mujer cuenta que la saludan en la calle y que aumentó su número de seguidores en redes sociales, donde la tildan como "La juez de los besos". ​

Tres meses después del hecho, afirma que "no se arrepiente de nada" y no quiere que le coloquen un apoyo de seguridad, pues afirma que “es erróneo”.  Dijo que su visita a un preso condenado a cadena perpetua por asesinato fue “una reunión académica”, que no se arrepiente de nada y que volverá a hacerlo cuando “todo esto termine”. 

Tras el escándalo, la mujer enfrenta tres pedidos de destitución y un proceso sumario. Suárez conversó esta semana con  el diario El Clarín y afirma que no se arrepiente de nada.

Cuando el periodista le consulta, ¿Qué relación tiene con el reo?, contesta, no tengo ninguna relación sentimental con Bustos, si a eso refiere su pregunta. Todo lo que se dijo es puro verso. Yo voy a escribir un libro, estaba haciendo una actividad académica. Eso no está cuestionado en el sumario. Lo de los supuestos besos pasó casi a segundo plano. No hay una imputación concreta sobre eso. La sumariante consideró que yo estaba sentada en el piso y que eso es una falta de ética porque no se condice con mi vida pública.

--¿Y no cree que es realmente así siendo una jueza de la provincia?, le consulta el periodista. 

Es que eso no es la vida pública, sino una cuestión privada. Tanto mía como de la persona que está presa, contesta. 

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