Una mujer, maestra de Michigan, Estados Unidos, pasó cinco horas encerrada en el baño del avión en el que viajaba desde Chicago hasta Reykjavik, en Islandia, luego de haber descubierto que dio positivo a una prueba rápida de coronavirus.

Marisa Fotieo confirmó a una cadena de televisión internacional que sitió dolor de garganta y otros malestares por lo que acudió al baño del avión para hacerse una prueba rápida de coronavirus, la que dio positivo y la que la obligó a quedarse en el sanitario por cinco horas con el fin de aislarse y no contagiar a los pasajeros.


“Me la llevé al baño (la prueba) y en lo que me parecieron unos dos segundos aparecieron dos líneas (test positivo”, dijo Fotieo a momento de agradecer a una de las azafatas. “Ella se aseguró que tuviera todo lo que necesité en las siguientes horas, desde comida hasta bebidas, y constantemente se interesaba por mi estado y me aseguraba que iba a estar bien”, continuó diciendo.

Al llegar a la capital islandesa la maestra fue puesta en una cuarentena en un hotel operado por la Cruz Roja, donde pasó la navidad. La azafata que estuvo a su cuidado decidió enviarle flores y un pequeño árbol navideño para que no pierda el espíritu de las fiestas de fin de año. 

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