El diseñador italiano Valentino muere en Roma a los 93 años
Valentino fue uno de los diseñadores de alta costura más destacados de su época y lucieron sus creaciones las celebridades más importantes de la élite internacional
El diseñador italiano Valentino Garavani falleció a los 93 años tras una carrera que marcó la moda durante casi medio siglo, encarnó la “dolce vita” y dejó como legado un rojo que lleva su nombre, informó este lunes su fundación.
Este legendario diseñador falleció en su casa de Roma, reportó la agencia italiana ANSA, citando a la Fundación Valentino Garavani y a la pareja del modisto, Giancarlo Giammetti.
Conocido simplemente como Valentino, fue uno de los diseñadores de alta costura más destacados de su época y lucieron sus creaciones las celebridades más importantes de la élite internacional, desde Ava Gardner Elizabeth Taylor, Lana Turner, Audrey Hepburn y Nancy Reagan hasta Sharon Stone, Julia Roberts y Gwyneth Paltrow.
Tanto en la pasarela como en su vida personal, Valentino derrochaba lujo hasta el último detalle de su impecable peinado y su bronceado color caramelo.
Emblema de la “dolce vita” de los años 60, Valentino impulsó la alta costura a la romana, cuyas líneas sensuales y atemporales gustaron a las mujeres más elegantes del mundo durante casi medio siglo.
Entre sus clientes figuraban la esposa del jefe de Fiat Marella Agnelli, Lady Diana, Farah Diba, que huyó de Irán vestida con uno de sus abrigos, y por supuesto la exprimera dama de Estados Unidos Jackie Kennedy, que le garantizó fama global.
Valentino viajaba con sus cinco perros a bordo de su jet privado, entre su palacete de Roma, un apartamento en Nueva York, un castillo cerca de París, un chalet en Gstaad y un yate de 50 metros.
El diseñador nació el 11 de mayo de 1932 en Voghera, pequeña ciudad del sur de Milán, en una familia burguesa.
Refiriéndose a la moda, dijo a la revista Elle: “Tengo esta enfermedad desde que soy pequeño, solo me gustan las cosas bellas. No me gusta ver hombres sin corbata, luciendo suéter, o mujeres muy maquilladas y con pantalones sin forma. Es un signo de mala educación y falta de respeto hacia sí mismo”.
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Su padre, propietario de una empresa de cables eléctricos, lo dejó viajar a los 17 años para estudiar en la Escuela de Bellas Artes de París y entrar en la Cámara Sindical de la Costura.
El estilo de entonces, recién reavivado por Dior, marcó la sensibilidad estética de Valentino, que perfiló a una mujer con una cintura ceñida y zapatos de tacón como fetiches.
En 1952, entró en la casa Jean Dessès, que vistía a ricas clientes y altezas reales, y después empezó a trabajar para Guy Laroche en 1957.
“Cuando decidió regresar a Roma, le dije que estaba loco por dejar la meca de la moda. ¡Roma no era nada, era la provincia en comparación!”, recuerda la estilista Jacqueline de Ribes, citada por la Fundación Valentino.