La UE prohíbe las importaciones de GNL ruso desde 2027
El reglamento, que ya aprobó el Parlamento Europeo con 500 votos a favor, 120 en contra y 32 abstenciones, veta la firma de nuevos contratos de compra de GNL ruso seis semanas
El Consejo de la Unión Europea dio hoy su aprobación definitiva al reglamento comunitario que prohíbe las compras de gas natural licuado (GNL) ruso al inicio de 2027 y exige una reducción gradual de las compras de gas bombeado por gasoducto hasta eliminarlas completamente en otoño de 2027.
“El mercado energético de la UE será más fuerte, más resiliente y más diversificado. Nos desvinculamos de una dependencia perjudicial del gas ruso y damos un paso importante, en un espíritu de solidaridad y cooperación, hacia una Unión de la Energía autónoma”, declaró en nombre de la presidencia de turno del Consejo el ministro de Energía, Comercio e Industria de Chipre, Michael Damianos.
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El reglamento, que ya aprobó el Parlamento Europeo con 500 votos a favor, 120 en contra y 32 abstenciones, veta la firma de nuevos contratos de compra de GNL ruso seis semanas después de la entrada en vigor de la normativa con su publicación en el Diario Oficial de la UE.
En el voto de este lunes, Hungría y Eslovaquia han votado en contra, mientras que Bulgaria se ha abstenido y los otros 24 Estados miembros se han pronunciado a favor.
“Los contratos existentes contarán con un periodo transitorio. Este enfoque gradual limitará el impacto sobre los precios y los mercados. La prohibición total entrará en vigor para las importaciones de GNL a partir de comienzos de 2027 y para las importaciones de gas por gasoducto a partir del otoño de 2027”, precisó el Consejo.
Antes de autorizar la entrada de importaciones de gas en la Unión, los países de la UE verificarán el país en el que se produjo el gas.
El incumplimiento de las nuevas normas podrá dar lugar a sanciones máximas de al menos 2,5 millones de euros para las personas físicas y de al menos 40 millones de euros para las empresas, o como mínimo el 3,5% del volumen de negocios anual mundial total de la empresa, o el 300% del volumen de negocios estimado de la transacción.
Antes del 1 de marzo de 2026, los países de la UE deberán elaborar planes nacionales para diversificar el suministro de gas e identificar los posibles retos a la hora de sustituir el gas ruso, mientras que las empresas estarán obligadas a notificar a las autoridades y a la Comisión cualquier contrato restante de gas ruso.
Los países de la UE que sigan importando petróleo ruso también deberán presentar planes de diversificación, excepción que afecta temporalmente a Hungría y Eslovaquia y que Bruselas quiere concluir antes de finales de 2027.
En caso de que se declare una emergencia y si la seguridad del suministro se ve gravemente amenazada en uno o varios países de la UE, la Comisión podrá suspender la prohibición de importación por un periodo máximo de cuatro semanas.Según cifras del Ejecutivo comunitario, desde la invasión de Rusia sobre Ucrania las compras de petróleo ruso han pasado del 26 al 2 % del total consumido en la UE y el carbón, del 51 % a cero.
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Pero el gas sigue fluyendo y el bloque comunitario entregó más de 15.000 millones de euros a Rusia en 2025 a cambio del 13 % de las importaciones de gas de la Unión Europea, esencialmente en forma de GNL transportado por barco.
”Esto deja a la UE expuesta a riesgos significativos en términos de comercio y seguridad energética”, subrayó el Consejo en un comunicado.
El plan de la UE para acelerar la desconexión de los hidrocarburos rusos acortó plazos frente a la propuesta original de la Comisión y vio la luz entre intensas presiones de Estados Unidos para que la Unión Europea adquiera GNL estadounidense en vez de ruso.
Coincidiendo con la aprobación de la normativa en el Consejo, la organización ecologista Greenpeace organizó en las inmediaciones del edificio una protesta “contra los planes de la UE de limitarse a sustituir el gas ruso por gas procedente de Estados Unidos”.
Los activistas hincharon un gran globo con forma de barco cargado de combustibles fósiles y rematado con las cabezas del presidente de Rusia, Vladimir Putin, y de su homólogo estadounidense, Donald Trump, para “simbolizar la dependencia europea de las importaciones de combustibles fósiles procedentes de autócratas”, señaló en un comunicado la ONG.
“Es positivo ver esta prohibición, largamente esperada, del gas ruso, y que algunas de las sanciones temporales se hagan más permanentes, pero la UE no debe limitarse a sustituirlo por gas de otros tiranos”, declaró el responsable de Greenpeace Thomas Gelin.