El gobierno cumplió cien días de gestión sin haber consolidado una coalición de mayoría parlamentaria que sustente su gobernabilidad en la Asamblea Legislativa Plurinacional. Si bien se han destacado algunos logros económicos importantes de este periodo inicial, en mi opinión, la carencia de una alianza que garantice en el Legislativo no solo la viabilidad de la gestión gubernamental sino del programa de reformas estructurales que Bolivia precisa implementar para reconstruir la institucionalidad democrática, constituye un problema de fondo para la estabilidad económica, política y social.
Se suponía que al haberse conformado un bloque de mayoría entre el PDC, que postuló al presidente Rodrigo Paz y al Vicepresidente Edman Lara, y la Alianza Unidad, que postuló al binomio conformado por Samuel Doria Medina y José Luis Lupo, para elegir a los principales cargos de las directivas del Senado y de la Cámara de Diputados, se había consolidado también una alianza oficialista que garantice la implementación de un programa de gobierno mediante la aprobación de los presupuestos y las leyes correspondientes a la visión de políticas y reformas de la actual gestión gubernamental.
Sin embargo, en distintas entrevistas el líder de la Alianza Unidad, Samuel Doria Medina, se ha encargado de aclarar que, aunque de su parte sí ha habido el interés de formalizar esta alianza y conformar en consecuencia una coalición parlamentaria que constituya una mayoría en las cámaras legislativas, no ha recibido respuesta por parte del presidente al respecto.
Si a esta situación se le suma los efectos de la ruptura política entre el presidente Rodrigo Paz y el Vicepresidente Edman Lara, por las que su bancada también se ha visto fraccionada por la división entre sus principales líderes, claramente se puede llegar a la conclusión que estamos frente a un gobierno en minoría parlamentaria, lo cual puede no solo generar incertidumbre sobre las posibilidades de éxito de la actual administración sino también costarle al país la perdida de una gran oportunidad de cambio y de reformas para consolidar el sistema democrático y modernizar la economía nacional.
La historia reciente nos enseña que, aunque se considera a Bolivia un país presidencialista cuyo sistema de gobierno le otorga al Ejecutivo un poder muy grande sobre los otros órganos del Estado, aquellas gestiones que no gozaron de una mayoría parlamentaria no pudieron ejecutar programes de gobierno y terminaron mal. Los cuatro casos de la democracia reciente son las presidencias de Siles Suazo, la de Carlos Mesa, la de Jeanine Añez y la de Luis Arce, en sus últimos años de gobierno. Seguramente, habrá otras razones que también expliquen los problemas de estas administraciones, pero, sin lugar a duda, la falta de mayoría parlamentaria está entre las principales.
Esta es una situación inaudita en un momento excepcional, en el que por las circunstancias extraordinarias de la última elección presidencial, las fuerzas políticas que representan el voto por el cambio frente a los veinte años del régimen masista tienen el 100% del Senado y más del 90% de la Cámara de Diputados. Es muy dificil de explicar que con esta mayoría abrumadora el gobierno nacional no logre articular una coalición que le asegure una mayoría legislativa, así como se generen espacios de concertación con las otras fuerzas democráticas para las leyes y designaciones que requieren mayorías calificadas, como los dos tercios.
No hay mucho que inventar. En el año 1985, después de promulgar el decreto 21060, el presidente Víctor Paz acordó con el Gral. Hugo Banzer el Pacto por la Democracia y sacaron adelante las reformas estructurales que garantizaron la estabilidad económica y social. Posteriormente, en el año 1089, el presidente Paz Zamora, conformó con el mismo Gral Hugo Banzer, el Acuerdo Patriótico que daría viabilidad a su gestión de gobierno. Seguidamente el presidente Sánchez de Lozada, junto al MBL, acordaron una coalición de gobierno que realizaría importantes reformas estructurales, tanto en los institucional como en lo económico. Todos estos gobiernos implementaron importantes reformas.
El tiempo pasa y la popularidad se diluye. El presidente Rodrigo Paz debe asumir como una de sus principales responsabilidades la de conformar una coalición de gobierno que le brinde las condiciones para implementar un amplio programa de reformas que permitan institucionalizar el estado, reformar la justicia, reconstruir la institucionalidad democrática, consolidar las autonomías y generar las condiciones para que ciudadanos y empresas puedan trabajar e invertir en Bolivia con libertad y seguridad.