Los cálculos para las tarifas de transporte público que calculan los transportistas y que repiten los funcionarios municipales están obviamente incrementados por dos factores: la marcada ineficiencia, el desorden y la pésima planificación en las formas como se presta el servicio. Simples medidas de reorganización del sistema podrían aportar notables disminuciones en el costo operativo y por tanto en las tarifas. Veamos algunos casos:
Como el servicio está basado en el lucro individual, el chofer no para cada 400 mts, como dice la norma, para donde el pasajero se lo pida, deteniendo el vehículo dos y hasta tres veces mas de lo que lo haría respetando las reglas. ¿Resultado? Incremento de costos en frenos, embrague, caja y combustible.
Otro caso: como las rutas no son racionales sino duplicadas, sobrepuestas y creadas en abierta competencia una con otra y pensadas solo en como “recoger mas pavos” entonces la cantidad de pasajeros por vehículo disminuye enormemente, lo cual incide de manera definitiva en el costo del boleto.
Insistir también en el tamaño pequeño de los vehículos significa mas costos de operación: un bus mas grande lleva muchos mas pasajeros que uno pequeño, sin incrementar costos en la misma proporción. Eso vale sobre todo para las vías troncales, ya saturadas.
El sistema BRT de carriles exclusivos y buses grandes en vías troncales es otro sistema con el cual se bajan las tarifas, pues la velocidad del servicio se duplica, bajando así el calculo del boleto.
Hay mas factores para demostrar que para el calculo de las tarifas no basta pedir facturas de los repuestos ni calcular pasajeros por micro. Si no se racionaliza y se hace mas eficiente y mejor organizado el servicio, las tarifas subirán siempre mas, simplemente por intereses
y/o flojera de no querer aceptar que los costos del servicio son altos sobre todo porque es un servicio ineficiente, mal organizado y por tanto un verdadero robo al pasajero.
La única solución es empezar de cero, organizar un pliego con todos los detalles del transporte que se quiere y licitar el servicio para conceder una concesión a una empresa o cooperativa como se ha hecho para los residuos sólidos. Si los actuales prestadores del servicio están en buena fe, se deberían organizar y presentarse a la licitación, organizados de una manera mas formal y seria, y no como esa constelación de sindicatos y asociaciones que no dan ninguna garantía para prestar un servicio tan complejo como el transporte público.
¿Qué dicen los candidatos? ¿se animarán? No creo....