“Su potente voz jamás se apagará”: Luis Rico, el cantautor que enfrentó a las dictaduras con su guitarra
Guitarra en mano, no solo reivindicó la cultura boliviano con sus coplas y tonadas con esencia de folklore del país que tanto amó, sino también exigió justicia y defendió desde su trinchera la democracia frente a los gobiernos de facto.
El maestro Luis Rico ha fallecido en las horas precedentes. Su familia aseguró que “su potente voz jamás se apagará”, como su extenso legado que construyó en más de medio siglo de trayectoria musical.
Guitarra en mano, no solo reivindicó la cultura boliviana con sus coplas y tonadas con la esencia del folklore del país que tanto amó, sino también exigió justicia y defendió desde su trinchera la democracia frente a los gobiernos de facto.
“No se calla el cantor. Nuestro amado Luis Rico ha partido, pero nos ha dejado un enorme legado de amor. Su potente voz jamás se apagará y será siempre nuestra luz”, reseña el comunicado de la familia.
El expresidente Carlos Mesa recordó esa trayectoria. En un mensaje publicado en las redes sociales, el también historiador y periodista precisamente destacó que Rico “estuvo siempre al lado de los más débiles, de los más solos”.
“Se nos fue un grande de la música, Luis Rico, cantautor de gran talento y de compromiso inquebrantable con el país. Nunca hizo de sus canciones un panfleto, pero estuvo siempre al lado de los más débiles, de los más solos. Un amigo merecedor de todo mi respeto”, escribió Mesa.
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Nacido el 15 de mayo de 1945 en Tupiza, Potosí, Rico llegó a La Paz en 1965 con la intención de conseguir una beca de estudio para ser profesional. Sin embargo, el destino tenía otro plan.
Luego de volver a la Villa Imperial, donde estudió Economía, comenzó a adentrarse en la música guiado por el ejemplo de su padre Jorge Rico, hábil intérprete de una peculiar guitarra.
Rico comenzó su carrera musical en 1967, casi como un pretexto para denunciar la Masacre de San Juan, el asalto a los campamentos del centro minero Siglo XX, en Catavi, Potosí, por órdenes del entonces presidente general René Barrientos.
“Desde ese momento nos dedicamos a tocar la guitarra y a describir la realidad por la que atravesaba el país”, le dijo a la agencia ANF en 2019.
Desde ese entonces, se declaró cantautor militante de la democracia. En 1969 participó en un festival nacional de música folclórica en Cochabamba, donde interpretó su primera canción: “La Patria”.
Era el inicio de una descollante carrera que lo convirtió en un referente de la música nacional, de aquella con matiz social, pero llegó la dictadura y frenó sus proyectos.
En las décadas del 70 y 80 los gobiernos de facto de Hugo Banzer Suárez (1971-1978) y Luis García Mesa (1980-1981) lo obligaron a exiliarse en Francia y luego en México.
Tras el retorno de la democracia, en 1982, el intérprete de la canción de protesta retornó a Bolivia. Cuando enjuiciaron a García Meza, compuso una canción que ya anticipó una condena: “Bienvenido, general”.
Se dedicó a la enseñanza musical, pero nunca se alejó de los escenarios. Cantó hasta el último aliento. Recientemente, lanzó una producción musical con la Banda Boulevard apegada siempre a su esencia costumbrista.
Así lanzó “Matrimonio en el conventillo”, que refleja la historia de la fiesta de una boda celebrada en una de las viejas casonas que van desapareciendo, donde convivían familias anteras.
Hace casi un mes recibió una distinción en el Legislativo junto con otras personalidades y se reunió con un grupo de artistas en el Teatro Municipal Alberto Saavedra Pérez de La Paz, donde le rindieron homenaje.
No fue un hombre común. Hasta el último momento le gritó al mundo su inmenso amor por este país. Así lo hizo saber en ese último concierto.