3-2. El México de Cuauhtémoc Blanco vence a Brasil de Ronaldinho en partido de leyendas
México, 19 abr (EFE).- Oribe Peralta, el héroe de la selección mexicana que le ganó a Brasil la final olímpica de Londres 2012, anotó dos goles para darle este domingo a las leyendas del fútbol de México un triunfo por 3-2 sobre las de Brasil en un partido en el Estadio Azteca.
Peralta, dos veces, y Luis Hernández, una, anotaron por el México de Cuauhtémoc Blanco, en tanto que Adriano y Kaká descontaron por los brasileños encabezados por Ronaldinho.
Algunos obesos, otros con vista cansada, unos pocos con abdomen plano, los genios del fútbol de finales del siglo XX y principios del XXI recordaron los años mozos en un encuentro de dos tiempos de 40 minutos con varias pausas de hidratación.
Pasado de peso, Cuauhtémoc Blanco falló con un golpe de zurda en el inicio del juego y fueron los brasileños los que tomaron ventaja, cuando Adriano, mundialista en Alemania 2006, convirtió, al aceptar un balón del mítico Ronaldinho y anotar de zurda.
Fue "Dinho" la figura más aplaudida; con su cabello canoso amarrado atrás tuvo destellos del talento con el que maravilló al mundo hasta que en el minuto 52 abandonó la cancha después de hacer reverencias a los aficionados, a la manera de los japoneses.
"Amo a México, más desde que viví en Querétaro, una etapa muy linda de mi vida; que llevó en mi corazón", dijo Ronaldinho.
México empató en el 18 con un gol de Luis Hernández; recibió un pase de Jared Borgetti y anotó de zurda.
Kaká, campeón mundial en 2002, apareció rejuvenecido a los 43 años. Veloz, con buen peso, en el minuto 34 anotó de zurda a la salida del guardameta Oswaldo Sánchez.
Antes de terminar la primera mitad, en el minuto 41, Peralta empató con un gol de cabeza que tuvo de 'deja vu', porque hizo recordar a los hinchas cuando el delantero fue héroe del título olímpico de México en el 2012, con dos goles.
Heurelho Gomes, sustituto de Julio César en la portería, salvó a Brasil en el 60, al despejar un remate de Francisco Palencia, pero tres minutos después salió del área, lo cual aprovechó Peralta para decidir la victoria al puntear por encima del guardameta, el 3-2.
El encuentro tuvo mucho de convivencia, de bromas, de acciones que serían extrañas en un juego oficial como la del portero Julio César, que en el minuto 40 recibió una entrada de Miguel Layún que le dejó un morado en el antebrazo y corrió a abrazarlo como si agradeciera la huella en su cuerpo de la experiencia más humana que deportiva vivida este domingo. EFE
gb/laa