Agricultoras ecuatorianas reivindican su papel, piden más recursos y espacios de poder
Guayaquil (Ecuador), 4 nov (EFE).- Las mujeres desempeñan un papel fundamental en la producción agrícola de Ecuador, pero todavía enfrentan barreras para acceder a financiamiento, así como desigualdades históricas que dificultan su llegada a espacios de liderazgo y toma de decisiones, por lo que ampliar sus oportunidades económicas y garantizar una participación más equitativa es clave para potenciar su aporte al desarrollo del sector.
En eso coincidieron empresarias, agricultoras y directoras de fundaciones que trabajan de cerca con las comunidades rurales durante el encuentro 'Mujer Agro: liderazgo que transforma', organizado en el marco del Banana Time Guayaquil 2026, la mayor convención de la industria de esta fruta en Latinoamérica.
"Las mujeres rurales con las que trabajamos innovan permanentemente, conocen sus territorios, manejan los sistemas productivos, diversifican sus actividades y sostienen una gran parte de la economía de sus hogares y también del Ecuador", dijo Rosa Rodríguez, directora de la Fundación Heifer Ecuador.
Sin embargo, aseguró, "muchas veces no encuentran las condiciones necesarias para desarrollarse y generar mayor poder económico".
Informalidad y con menor poder de decisión
Según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las mujeres representan el 42 % de la fuerza laboral mundial de los sistemas agroalimentarios, pero ellas tienen más probabilidades de trabajar en empleos informales o por cuenta propia y de ganar menos que los hombres.
Josselyn Vega, una agricultora kichwa de la provincia andina de Cotopaxi y considerada como una de las principales pioneras agroalimentarias en 2026 por la Fundación del Premio Mundial de la Alimentación, sumó a eso el "poco espacio" que se les da a las mujeres en los puestos de decisión de sus comunidades y en el sector.
"Llegar a estos puestos es difícil, hacer que nuestras voces sean escuchadas es muy duro", aseguró Vega, quien agregó que es momento de que no solo las miren como beneficiarias de proyectos que impulsan otras organizaciones, sino que puedan tomar decisiones económicas, culturales y hasta políticas que mejoren sus vidas y las de sus pueblos.
Consciente de los retos que implica asumir liderazgos en este sector, Vega insistió en que es fundamental que puedan tener acceso a una mejor educación y se les garantice una "vida digna".
Pero también señaló que es vital que puedan tener acceso a mercados nuevos y propios, sin pasar por intermediarios.
Impulso a las mujeres
Marianela Ubilla, empresaria agrícola y expresidenta del directorio de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador (AEBE), que organiza anualmente el Banana Time en la ciudad de Guayaquil, aseguró que en industrias tradicionalmente lideradas por hombres es necesario que ellos también muestren su apoyo e inviten a las mujeres a ocupar esos espacios de poder.
Así fue, dijo, como ella llegó a liderar esta asociación, una experiencia que le permitió impulsar cambios en el sector.
Un ejemplo de cómo las oportunidades pueden transformar la vida de las mujeres rurales lo expuso Rosa Rodríguez, quien destacó los resultados alcanzados por productoras de guarango, un árbol andino cuyas vainas se aprovechan.
Gracias al acompañamiento y a una mejora en la organización, esas mujeres lograron aumentar sus ingresos y convertirse en exportadoras.
Agregó que es necesario que también se desarrollen políticas públicas para fortalecer los negocios rurales de las mujeres, "reconociendo que ellas garantizan alimento, productos sanos y que cuidan el ambiente y la salud", lo que permitiría tener "un sector mucho más desarrollado". EFE
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La Agencia EFE contó con el apoyo de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador para la difusión de este contenido.