Ambientalistas en Texas rechazan plan de SpaceX para adquirir parte de una reserva natural
Austin (EE.UU.), 7 abr (EFE).- Varios grupos ambientalistas han hecho sonar las alarmas sobre un acuerdo entre SpaceX, la empresa aeroespecial del Elon Musk, y el Gobierno de EE.UU. para entregarle al magnate más de 1.700 hectáreas de una reserva natural a cambio de parte de unos terrenos actualmente bajo su propiedad en el sur de Texas.
El Servicio de Pesca y Vida Silvestre de EE.UU., la agencia federal encargada de preservar la fauna del país, publicó a principios de marzo el borrador de un acuerdo con SpaceX, en el que se propone intercambiar parte del Refugio Nacional de Vida Silvestre del Bajo Valle del Río Grande, cerca a la frontera con México, por terrenos de SpaceX en la misma región.
En mayo del año pasado, Musk consiguió que las autoridades locales aprobaran crear una nueva ciudad, 'Starbase', en el área donde está la base de SpaceX, desde la que la empresa de Musk ha realizado 11 lanzamientos del cohete Starship en los últimos 3 años.
La agencia gubernamental asegura en el borrador del acuerdo que el objetivo del intercambio es "consolidar tierras del Sistema de Refugios Nacionales en un paisaje altamente fragmentado" y "reducir conflictos de uso de suelo que impiden la misión del Servicio de conservar hábitats de especies".
Según la evaluación ambiental preliminar, los terrenos que el gobierno entregaría a SpaceX ya están muy alterados por el desarrollo industrial de SpaceX, lo que ha generado "aumentos en el ruido, la iluminación y la fragmentación del hábitat" y ha "disminuido el valor de conservación de estas tierras".
A cambio, los refugios incorporarían parcelas consideradas de "mayor calidad ecológica y mejor conectividad", incluyendo humedales, matorral espinoso tamaulipeco y franjas costeras en Laguna Madre.
Activistas ambientalistas de la región, sin embargo, aseguran que la evaluación ambiental presentada por el Gobierno es "insuficiente" porque no analiza a fondo los riesgos de explosiones y derrames vinculados a SpaceX, ni daños a hábitats de fauna y a tierras de importancia cultural para comunidades indígenas y de bajos ingresos.
"El intercambio propuesto va en contra de la ley", dijo Nathan Marcy, analista principal de políticas sobre tierras federales de Defenders of Wildlife en un comunicado.
"Aunque el Servicio cita los impactos de SpaceX como justificación para el intercambio, entregarle a la compañía la misma tierra que destruyó con sus propias acciones no comprará seguridad para el Valle Bajo del Río Grande", agregó el activista.
Las instalaciones de pruebas y lanzamiento de SpaceX en el sur de Texas ya han tenido un impacto negativo en la fauna y la flora de la región, según han ido denunciando en el último año las organizaciones, que también han acusado al Gobierno de hacer la vista gorda para favorecer al gigante aeroespacial.
Los lanzamientos de cohetes experimentales han causado daños por la caída de escombros, explosiones e incendios y han afectado los nidos de aves playeras, de acuerdo con Defenders of Wildlife y South Texas Environmental Justice Network. EFE
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