Antiguas prácticas funerarias y el ADN revelan que la familia iba más allá del parentesco
Redacción Ciencia, 14 abr (EFE).- Investigaciones arqueológicas y genéticas han revelado que el concepto de familia en las civilizaciones antiguas iba más allá del parentesco, al encontrar personas sin relación de sangre ni vínculos biológicos compartiendo los mismos espacios funerarios.
Un equipo internacional de investigadores ha revisado decenas de estudios arqueológicos y genéticos previos en yacimientos de Europa y Asia, entre ellos el yacimiento de Catal Hoyuk (en lo que hoy es Turquía), la urbe neolítica más vieja y más grande que se ha encontrado hasta el momento, y han concluido que sólo el ADN no revela la historia completa de cómo funcionaban las familias y la sociedad.
Los investigadores han publicado hoy los resultados de su trabajo en un número especial del Cambridge Archaeological Journal dedicado a cómo los arqueólogos, los antropólogos y los genetistas determinan las relaciones entre los pueblos antiguos y cómo la investigación genética puede contribuir a la comprensión de estas sociedades.
"Incluso en la prehistoria, el parentesco iba más allá de los lazos de sangre", según la investigadora Sabina Cvecek, del Museo Field de Chicago, y ha explicado que muchas comunidades alrededor del mundo tienen un concepto de familia que trasciende ese ámbito biológico, y que por mucho que los científicos se esfuercen en la investigación del ADN antiguo, "nunca conoceremos la historia completa si no tenemos en cuenta la diversidad y las perspectivas antropológicas culturales".
Y comparan esas relaciones con las actuales; un padrastro o madrastra, un primo adoptivo o un amigo de los padres al que siempre se ha llamado 'tío' y que indiscutiblemente se consideran parte de la familia aunque no existan vínculos biológicos.
En la investigación han participado investigadoras de las universidades de Chicago (Estados Unidos) y de York (Reino Unido), quienes han subrayado el valor de las investigaciones 'arqueogenéticas' que se han realizado durante las últimas décadas pero han apuntado que han priorizado siempre la descendencia biológica y los linajes lineales y abogan por nuevos enfoques para analizar el muestreo de los restos humanos y por tener en cuenta las múltiples formas de establecer un parentesco.
Así, en el yacimiento de Çatal Hoyuk se encontraron enterramientos bajo los pisos de casas antiguas de hace 8.000 años, y los investigadores han comprobado ahora que había personas enterradas en la misma casa que no están emparentadas genéticamente, lo que revela la proximidad social y no solo las relaciones exclusivamente consanguíneas.
Dado que lo mismo ocurre hoy con el concepto de 'familia', los propios investigadores han señalado que sus conclusiones podrían no parecer revolucionarias, pero sí han destacado la importancia que pueden tener para reconstruir cómo construían y transmitían sus lazos familiares las culturas antiguas, porque el ADN "no siempre lo explica todo". EFE
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