Apuestas ilegales en Turquía: la moda millonaria que se extiende del deporte a la política
Dogan Tilic
Ankara, 9 abr (EFE).- Son servidores estrictamente ilegales, cambian continuamente, usarlos conlleva cuantiosas multas... y se anuncian en pintadas en las calles. Son las páginas de apuestas online de Turquía, un negocio en el que muchos ciudadanos buscan dinero fácil en tiempos de crisis e inseguridad.
La inflación de más del 30 %, la devaluación continua de la lira y la caída de la capacidad adquisitiva ha exacerbado ese fenómeno en todas las capas sociales, explica a EFE el psiquiatra Selcuk Candansayar, catedrático de la Universidad de Gazi, en Ankara.
En este sentido, los sitios de apuestas digitales compiten con las criptomonedas, que hace pocos años alcanzaron una inmensa popularidad en Turquía, donde muchos pequeños ahorradores comenzaron a especular con las fluctuaciones de estas divisas, un mercado también inmerso en escándalos y estafas multimillonarias.
El mercado legal de apuestas deportivas de Turquía no permite jugar sumas muy altas y, además, años de escándalos judiciales por supuestos amaños de partidos en la Superliga turca han erosionado la confianza del público, explica Candansayar.
Esto ha facilitado el auge de numerosas empresas que permiten jugar en un amplio rango de sectores: desde competiciones deportivas clásicas a ruleta y casino digital, pero también cada vez más a predecir sucesos de la vida real, incluida la política.
Apostar por elecciones o juicios
"¿Habrá elecciones anticipadas en 2026?", "¿Habrá un aumento provisional del salario mínimo?" o "¿Habrá una remodelación del Gobierno?", son algunos de los temas sobre los que se puede apostar cantidades que llegan a los 60.000 euros, informa el periódico Cumhuriyet.
Ha habido quien ha apostado 37.000 euros a que antes del 30 de junio se pondrá en libertad al alcalde socialdemócrata de Estambul, Ekrem Imamoglu, en prisión preventiva desde hace un año por acusaciones de corrupción, que su partido considera una maniobra política del Gobierno.
Las autoridades bloquean el acceso a los servidores de apuestas, pero la experiencia de la censura digital - en la década de 2010 estaban bloqueadas webs tan populares como Wikipedia y YouTube - ha hecho proliferar el uso de programas VPN que permiten saltarse las barreras.
Además, los mismos sitios ilegales ofrecen también aplicaciones que se pueden instalar en el móvil para jugar con mayor comodidad.
"La tecnología es fácil. Muchos 'influencers' hacen publicidad de estas webs de apuestas. Unas pequeñas ganancias invitan a repetir y las pérdidas desencadenan un impulso de necesidad de recuperar lo perdido, creando finalmente adicción", explica el psiquiatra.
Las autoridades turcas llevan meses embarcadas en una amplia iniciativa policial y judicial contra las apuestas deportivas, con arrestos y encarcelamientos a futbolistas, árbitros y presidentes de clubes, y que ahora se extienden más allá del fútbol.
Multas y cárcel
En la última semana, decenas de personas, desde deportistas a empresarios e 'influencers' han sido detenidos en varias redadas contra el negocio de las apuestas, desmantelándose varias redes que movían en total más de 50 millones de euros.
Las multas por jugar en sitios ilegales oscilan entre los 1.500 y los 6.500 euros, pero promover estas apuestas o facilitar movimientos financieros generados se castiga con entre tres y cinco años de cárcel.
Candansayar destaca también la contradicción que estos juegos de azar, un pasatiempo prohibido por las normas del islam estricto, proliferen en un país dirigido desde hace 23 años por un Gobierno que pide educar a las jóvenes generaciones en un espíritu de mayor devoción religiosa.
"Antes podía dar vergüenza hablar abiertamente de estas cosas, pero ahora las apuestas son un tema de conversación normal entre los jóvenes", observa el catedrático.
Aparte del peligro de adicción, el psiquiatra observa un "verdadero daño psicológico" no tanto en el juego del azar en sí, sino en el hecho de que ahora, "cualquier cosa, desde la política a la judicatura, se haya convertido en objeto de apuestas, sin límite ético alguno". EFE
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