Aung San Suu Kyi, la nobel de la paz temida por el Ejército de Birmania
Bangkok, 30 abr (EFE).- El mismo general golpista que ahora se hace llamar presidente de Birmania, Min Aung Hlaing, conmutó este jueves la condena a prisión de la exlíder de facto, Aung San Suu Kyi, por el arresto domiciliario de su némesis, mientras los militares emprenden una campaña de lavado de imagen tras cinco años de ostracismo.
El canal oficial MRTV, controlado por el Ejército, anunció que Min Aung Hlaing conmutaba el resto de la sentencia de Suu Kyi por una arresto domiciliario en una localización no especificada, el mismo día que fue anunciada una amnistía para 1.508 presos y dos semanas después de la liberación del expresidente Win Myint.
Suu Kyi cumple una condena de 27 años -que podría haber sido reducida en las últimas semanas a 18 años, según medios- por cargos presentados por los militares, como fraude electoral, acusaciones que tanto ella como la ONU, la Unión Europea o Estados Unidos, que llevan años pidiendo su liberación, niegan.
Los militares mostraron durante el anuncio televisivo una imagen de Suu Kyi, de 80 años, delgada y con su característica cola de caballo, sentada frente a dos agentes de seguridad, si bien se desconoce cuándo fue tomada, tras años sin tener rastro.
Tampoco se sabe dónde será trasladada Suu Kyi, quien durante la anterior junta militar (1962-2011) ya pasó 15 años bajo arresto domiciliario intermitente en su vivienda de Rangún, convertida en símbolo de la resistencia y el movimiento pro democrático que lideró contra el Ejército desde 1988.
Algo que le llevó a ganar el Nobel de la Paz en 1991 y a convertirse en el icono irreductible de la lucha contra unos militares acusados de atrocidades y de reprimir con crudeza a sus oponentes desde el golpe de febrero de 2021, lo que recrudeció una guerra de guerrillas activa desde hace décadas.
El gesto hacia Suu Kyi llega en un momento específico: hace solo veinte días el régimen birmano disolvió la junta militar con la jura del golpista Min Aung Hlaing como presidente, tras unas elecciones sin oposición con las que busca legitimidad internacional.
Amenaza a los militares
Más de cinco años después del golpe, el régimen castrense no ha logrado controlar más que la mitad del territorio nacional, con el surgimiento de nuevas guerrillas pro democracia que se unieron a movimientos de minorías étnicas para combatir al Ejército (Tatmadaw).
El mismo Ejército investigado por la ONU por el posible genocidio de la minoría musulmana rohinyá en 2017, que la nobel evitó entonces condenar abiertamente, en una etapa en la que buscaba consolidar su poder frente al dominante cuerpo castrense, lo que supuso la tal vez mayor mancha de su historial como defensora de las libertades.
Nacida en 1945 en Rangún, la vida de "la dama", como se la conoce popularmente, estuvo marcada por su padre. El héroe de la nación, Aung San, fue asesinado por rivales políticos pocos meses antes de que Birmania obtuviese en enero de 1948 una independencia que él mismo había negociado con los británicos.
Tras vivir unos años en India, Suu Kyi se mudó en los sesenta a Reino Unido para estudiar Filosofía, Economía y Política en la Universidad de Oxford. Allí conoció a su marido, el especialista en estudios tibetanos Michael Aris, con quien tuvo dos hijos, Alexander y Kim. "Sólo te pido una cosa: si mi pueblo me necesita, debes ayudarme a cumplir mi deber con él", le dijo antes de casarse.
La rebelión de 1988
En 1988, Suu Kyi viajó a Birmania para cuidar de su madre enferma, que moriría a finales de ese mismo año. Su llegada a Rangún coincidió con un levantamiento popular que exigía el fin de la dictadura del general Ne Win.
Suu Kyi se convirtió en la líder de las protestas que precipitaron la dimisión de Ne Win, pero el Ejército aplastó las movilizaciones e impuso una junta militar durante los siguientes 23 años.
En 1990, los militares convocaron unas elecciones en las que el partido de Suu Kyi ganó por mayoría absoluta, resultados que el Ejército nunca aceptó. La activista fue puesta bajo arresto domiciliario 15 años, desde donde recibió el nobel de la paz en 1991, y, con el tiempo, retomó el contacto con sus partidarios y delegaciones internacionales.
Suu Kyi recuperó la libertad en noviembre de 2010, después de unos comicios controlados por los militares que dieron el pistoletazo de salida de una transición que los generales denominaron como una "democracia disciplinada".
En 2016, la "dama" asumió el poder tras la aplastante victoria electoral de la LND. Como la Constitución prohíbe ser presidente a quien tenga familiares extranjeros, Suu Kyi asumió el cargo de consejera de Estado para ejercer el liderazgo de facto, y volvió a arrasar en las elecciones de noviembre de 2020, que los militares tacharon de fraudulentas como excusa para el golpe.
A punto de cumplir 81 años en junio, el siguiente episodio de Suu Kyi en un país donde aún se la venera, es incierto; los militares continúan bombardeando a sus enemigos, con 8.000 muertos y aún unos 22.000 detenidos desde el golpe. EFE
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