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Autoras del pódcast 'Las hijas de Felipe' reivindican en Londres al Zurbarán empresario

Autoras del pódcast 'Las hijas de Felipe' reivindican en Londres al Zurbarán empresario

Javier Otazu

Londres, 25 jul (EFE).- Las autoras del popular pódcast 'Las hijas de Felipe' han venido a Londres para reivindicar al Zurbarán más desconocido: tras la imagen de pintor santurrón con el que la historia lo ha retratado, subrayan que se esconde un hombre inteligente, un verdadero empresario muy al corriente de los rumbos artísticos de su época y de la evolución de los mercados.

Ana Garriga y Carmen Urbita, que fueron invitadas por el Instituto Cervantes de Londres a realizar un episodio de su pódcast en inglés sobre el pintor extremeño, se suman así al "año Zurbarán", ya que este 2026 tres museos de primera fila (la National Gallery de Londres, el Louvre de París y el Art Institute de Chicago) presentan sucesivamente una ambiciosa retrospectiva del artista afamado por sus retratos de santos, mártires y frailes.

Entrevistadas por EFE, Garriga y Urbita reconocieron que al hacer una inmersión en la vida de Zurbarán -a falta de una autobiografía de su autoría- encontraron "un tipo inteligente, con una conciencia artística muy clara, que conocía el mercado y las modas cambiantes; un empresario que supo moverse en la cultura de su tiempo".

La imagen de Zurbarán como "hombre piadoso y humilde" ha sido una conclusión facilona que la posteridad ha extraído de la temática principal de sus cuadros, pero no hay que olvidar que eran sus clientes -las poderosas órdenes religiosas, en gran medida- las que imponían temas, enfoques y gustos.

Y así, cuando Zurbarán dejó de ser el favorito de los conventos sevillanos, él supo verlo y comenzó a trabajar para las pujantes colonias americanas.

Para Garriga y Urbita, que hablan tan compenetradas que parecen una sola persona, este Zurbarán 'empresario' les sirve para derribar otro de los mitos del barroco, como llevan haciendo seis años con su pódcast, en el que desmontan la imagen beatífica de los conventos, sobre todo los de monjas, para mostrarlos como espacios de poder femenino, de producción intelectual, pero también de maquinaciones, corrupción, amoríos lésbicos y hasta crímenes.

Sin embargo, coinciden en que a Zurbarán no se le conocieron pecadillos de orden moral: "Era tan 'workaholic', a juzgar por su inmensa producción, que no tuvo literalmente tiempo para tomarse ciertas licencias", bromean.

Eso sí, era perfectamente consciente de su figura como autor y tuvo buen cuidado de estampar claramente su firma en al menos 63 piezas.

La fascinación por la vida del convento

Las dos académicas españolas han logrado algo teóricamente impensable: ganarse la vida como expertas y divulgadoras de la vida conventual española, unas expertas que exponen sus conocimientos no en sesudas tesis que luego alimentan polvo en una biblioteca, aunque también la han realizado; sino en un pódcast nacido en 2020 y popularizado durante la pandemia.

Sus episodios, de en torno a una hora de duración, son desenfadados pese a contener numerosas citas textuales de documentos de la época barroca. Están regados, eso sí, de abundantes anécdotas que muestran cuán mundanos eran los intereses, aficiones y ambiciones de las monjas.

Sin embargo, ellas creen que con el pódcast han tocado una fibra muy contemporánea: el deseo de conocer cómo es vivir una vida más apartada, con lo que significa de renuncia a la hiperconectividad, así como de descubrir cómo en siglos pasados hubo espacios de sociabilidad y gobernanza femenina, ricos, además, en producción intelectual.

El éxito del pódcast las llevó a firmar a dos manos un libro titulado 'Instrucción de novicias' (Blackie Books), un fenómeno en las última ferias del libro.

El libro, les consta, ha llegado también a los conventos de España. ¿Y qué acogida han tenidos sus historias de monjas, no siempre ejemplares?

"En general, la gente que nos escucha desde el mundo católico, sean monjas, teólogos o frailes, tienen una actitud positiva, compartan o no nuestro mundo ideológico. Es un mundo más heterogéneo del que puede parecernos", abundan.

Y ponen un ejemplo: si alguien cree que las monjas del siglo XXI se van a escandalizar por leer episodios de lesbianismo en el convento, está muy equivocado. "Ellas son las primeras en conocer su propia historia", remachan. EFE

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