Agencias

Buscar una madre por chat y llorar a tus muertos por streaming, el drama de la diáspora venezolana

Buscar una madre por chat y llorar a tus muertos por streaming, el drama de la diáspora venezolana

París, Francia, 1 Jul 2026 (AFP) -

Desde Ecuador, Suiza y Alemania, María Pessina y sus hermanos pasaron cuatro días buscando noticias de su madre en grupos de chat y redes. El sábado una foto les confirmó lo peor: Magnolia murió en el derrumbe de su edificio en el doble terremoto que sacudió a Venezuela.

"La agonía terminó", suspiró Pessina, investigadora venezolana en Quito, cuando pudo confirmar que la ropa de uno de los cuerpos encontrados bajo los escombros era de su madre, de 79 años.

La propia María podría haber estado allí. Había estado de visita durante tres semanas y abordó el avión de regreso a Ecuador unas horas antes de los sismos del 24 de junio.

"El terremoto ocurrió cuando yo volaba", dice a la AFP por llamada telefónica. Al aterrizar, "explotó el teléfono de mensajes porque mucha gente creía que yo seguía en Caracas", cuenta.

Antes de reencontrarse con los suyos para ir a casa, "ya había recibido un video del edificio en el suelo". "Ahí la desesperación pasó a otro nivel", confiesa.

Ella y sus hermanos empezaron entonces una angustiosa búsqueda. Activaron grupos de chat de la familia y de vecinos y contrataron a un motorizado para revisar las listas de vivos, heridos y desaparecidos en los hospitales de Caracas.

Gracias a un grupo de WhatsApp, los vecinos de los 14 pisos del edificio Petunia en Caracas pudieron reconectar con los emigrados que buscaban a sus familiares desde Miami, España, República Dominicana, Panamá o Ecuador.

El viernes, un mensaje de ese chat informó que habían recuperado un cuerpo similar al de Magnolia. Un día después, María confirmó que era su madre.

"Pasé tres semanas limpiando y doblando su ropa, por eso pude reconocer lo que llevaba puesto en esa foto", explica esta investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales.

- "No sabemos nada de él" -

La desesperación de los Pessina se repite entre millones de venezolanos en el exterior. Muchos siguen buscando a familiares entre los cerca de 2.000 muertos y decenas de miles de desaparecidos de los terremotos de hace una semana, sin poder viajar ni sepultarlos en su país.

Venezuela cuenta con el mayor éxodo de la historia reciente de América Latina: 7,9 millones de personas han salido del país en la última década, según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

Desde Miami, Madrid y Santiago, esta diáspora movilizó redes para enviar medicinas, pañales y fórmulas infantiles, además de viralizar pedidos de rescate.

"Mi cuñado Jorge Sedano está en el edificio Vallarta, en Playa Grande, y todavía no sabemos nada de él", dijo desde Miami a la AFP Andre, que prefiere no dar su apellido por motivos profesionales.

En esa zona de La Guaira, arrasada por los sismos, los vecinos se organizaron solos hasta la llegada de rescatistas salvadoreños el fin de semana.

"No he dormido desde que pasó esta tragedia. Publico pedidos de ayuda, de donaciones, reconecto gente; se necesita de todo y me llegan miles de mensajes", relata.

La indignación la quiebra al confirmar que el martes se suspendieron las labores de rescate en la residencia de su cuñado después de que vecinos sorprendieran a agentes de policía robando dólares entre los escombros.

"No llegaron a tiempo para salvar vidas. Quizá mi cuñado estaba vivo en las primeras horas. Pero sí llegaron a robar".

- Un adiós por streaming -

"Es raro estar tan lejos, seguir la rutina. Estamos viviendo aquí, con la cabeza allá", soltó en un chat de amigos del colegio Broli Rumbos, cuando se enteró desde España de que uno de sus amigos llevaba horas buscando a su familia entre los escombros de un edificio en La Guaira.

"Para bien y para mal ahora vivimos en tiempo real lo que pasa al otro lado del mundo", dice resignada María Pessina.

En el edificio Petunia de su madre, situado en un sector de clase media y acomodado de Caracas, "casi todos tenían familia en el exterior".

El martes supieron en el chat de vecinos que un matrimonio y su hija habían fallecido. Solo su otro hijo sobrevivió. Estaba estudiando en Italia.

Los Pessina se preguntan ahora cómo despedir a Magnolia a cientos o miles de kilómetros de distancia, probablemente por streaming una vez que las hermanas de su madre reciban las cenizas.

"No sabemos cuándo, todo eso es ahora mismo un caos", cuenta.

Será una ceremonia con música "porque le encantaba cantar". Y "me imagino que lo veremos en streaming como ya nos hemos venido acostumbrando quienes hicimos vida lejos", comenta Pessina.

Pero ella quisiera vivirlo con los vecinos del Petunia, con alguna ceremonia "en ese lugar que ahora recobra otro significado para todos", dice de lo que fue su casa en Caracas desde que nació.

pb/dbh/mar/an