China, en la sombra de una cumbre de la UE marcada por fricciones comerciales con Pekín
Álvaro Alfaro
Pekín, 18 jun (EFE).- Pekín seguirá de cerca la cumbre que la Unión Europea inaugura este jueves en Bruselas, ya que, según analistas, puede marcar un momento relevante en el debate europeo sobre China, entre presiones para que los Veintisiete desplieguen instrumentos defensivos y llamamientos a evitar una escalada comercial.
El encuentro llega después de que la Comisión Europea celebrara a finales de mayo un "debate de orientación" sobre China y en un contexto de creciente inquietud por el déficit comercial con el gigante asiático, las subvenciones estatales chinas a sus empresas y el avance de sus exportaciones industriales.
Andrew Small, director del programa de Asia del laboratorio de ideas Consejo Europeo sobre Relaciones Exteriores, considera que esta cumbre puede convertirse en uno de los momentos "más importantes" de los últimos años en el debate europeo sobre China, porque la cuestión ya no es si Pekín plantea un desafío sistémico, sino si la UE está dispuesta a actuar con "la rapidez y la escala" que exige ese diagnóstico.
Por su parte, Miguel Otero, investigador principal del Real Instituto Elcano, explicó a EFE que en Europa están cobrando "cada vez más brío" las voces más duras con China por el déficit comercial, en un clima de "bastante pánico" en países como Alemania y Francia por el impacto del llamado "China shock 2.0".
"Nos están timando"
Esa percepción encaja con el malestar expresado recientemente por Jens Eskelund, presidente de la Cámara de Comercio de la UE en China, quien afirmó que en Europa cunde la sensación de que "nos están timando", al considerar que el marco económico que sostuvo la relación durante décadas ha dejado de funcionar para la parte europea.
Aunque Small ve poco probable que los líderes respalden de inmediato una línea abiertamente dura, sí prevé que apoyarán un "reequilibrio general" y darán margen a la Comisión para preparar nuevas opciones frente a China.
La cumbre llega, además, en un momento en el que, según Otero, el llamado "China shock 2.0" golpea sobre todo a Alemania, mientras Berlín duda a la hora de respaldar "instrumentos defensivos más contundentes" por temor a posibles represalias de Pekín, pese al "desplome" de las exportaciones alemanas al mercado chino.
"La verdadera señal se medirá por la fuerza y la condicionalidad del mandato que los líderes den a la Comisión", indicó Small, que considera más probable un respaldo político para preparar nuevas opciones frente a China que la adopción inmediata de medidas concretas.
Desde China, advertencias contra el "proteccionismo"
Cui Hongjian, director del Centro de Estudios de la UE y Desarrollo Regional de la Universidad de Estudios Extranjeros de Pekín, sostuvo ante la cadena de televisión Phoenix TV que algunos países europeos, "encabezados por Francia", quieren "impulsar más consensos dentro de la UE" para adoptar frente a China "una postura más dura en comercio e inversión".
Aun así, Cui recalcó que, "a juzgar por las declaraciones oficiales de la UE", en Bruselas "no existe la intención de librar una llamada guerra comercial con China", aunque sí de expresar sus "preocupaciones".
El experto chino advirtió además de que "lo más importante" es que ambas partes "contengan esa vía de presionar al otro para obligarlo a negociar", una fórmula que, en materia económica y comercial, "con China es completamente inaplicable".
En una línea más dura, Han Meng, investigador del Instituto de Estudios Europeos de la Academia China de Ciencias Sociales, calificó de "conveniente pero analíticamente defectuosa" la idea de un "China shock 2.0".
Para él, culpar a China del declive industrial europeo es "conveniente pero analíticamente erróneo" y es una lectura que puede desembocar en más "políticas equivocadas" dentro del "proteccionismo".
Han añadió que la "cooperación económica" corre el riesgo de convertirse en "descooperación" bajo la bandera europea de "reducción de riesgos", una senda que, a su juicio, "debilitará la capacidad de innovación de Europa" en lugar de reforzarla. EFE
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