Agencias

Comandante de Artemis II: "El mundo tiene hambre de llegar más lejos que nunca"

Comandante de Artemis II:

Imane Rachidi

Noordwijk (Países Bajos), 15 jul (EFE).- Artemis II demostró que el mundo "tiene hambre" de afrontar grandes desafíos y "llevar a la humanidad más lejos de lo que nunca ha llegado", dice en una entrevista con EFE su comandante, Reid Wiseman, quien resume el impacto de la misión en unas palabras de su hija adolescente: "Papá, ahora entiendo por qué necesitabas hacer esto".

Siete días después del lanzamiento, durante una videollamada con su familia, su hija pequeña le hizo comprender que la misión había superado el éxito científico.

"Creo que dimos al mundo algo en torno a lo que podía unirse, y el mundo respondió. La gente apoyó de verdad esta misión", afirma el astronauta estadounidense durante una visita al Centro Europeo de Investigación y Tecnología Espacial (ESTEC) de la Agencia Espacial Europea (ESA), en Países Bajos.

Artemis II no solo marcó el regreso de astronautas alrededor de la Luna por primera vez desde el programa Apolo de la década de 1960, también abrió una nueva etapa para la exploración humana.

"Ahora existe una nueva generación, y yo me incluyo en ella, que ha ido a la Luna. Hemos conseguido hacerlo juntos. Eso es algo enorme. La gente mira ahora la Luna de otra manera. Está inspirada", asegura.

El comandante admite que antes del lanzamiento dudaba de que una misión lunar pudiera despertar de nuevo el interés de la sociedad, pero ahora está "convencido" de ello.

"Esta misión me enseñó que el mundo tiene ganas de hacer cosas en conjunto, de llevar a la humanidad más lejos de lo que nunca ha llegado", afirma, con la emoción de un astronauta dispuesto a volver a subirse a una nave espacial.

Durante la preparación de la misión hubo diferencias entre la tripulación, pero considera que precisamente esas diferencias fortalecieron al equipo.

"No miro nuestras diferencias como un problema. El problema aparece cuando somos incapaces de comunicarnos sobre esas diferencias. Mi tripulación tenía muchas diferencias, pero cuando hablábamos de ellas todos crecíamos. Nos hacíamos mejores personas y mejor equipo", señala.

Esa reflexión la extiende también al mundo actual: "Ahora mismo se está jugando el Mundial y me encanta ver cómo culturas diferentes llegan a Estados Unidos para jugar al fútbol. Eso saca lo mejor de la gente. Hay mucha celebración, mucho reconocimiento mutuo. Ese es el camino que me gustaría que siguiéramos".

Sustos y humor

Durante los diez días de misión tampoco faltaron los momentos delicados.

"Tuvimos algunas anomalías, como las llamamos; señales que no esperábamos del todo. Una de ellas ocurrió en mitad de la noche y podía haber sido un problema muy serio en nuestro sistema de combustible", asegura Wiseman.

La tripulación tuvo que actuar inmediatamente para comprobar que la nave no estaba perdiendo propelente, indispensable para continuar el viaje.

"Muchas veces, lo más importante es tener paciencia. Basta con tomarse unos minutos para entender qué está indicando el sistema y tomar la decisión adecuada. Y eso fue exactamente lo que hicimos", recuerda, desde la calma de saber que la misión ha sido un éxito.

Preguntado por momentos que nunca aparecerán en un informe oficial, Wiseman ríe del humor que los acompañó en la nave Orión.

"Cometimos algunos errores, ninguno con consecuencias grave, y siempre nos reuníamos después para analizarlos, pero muchas veces acabábamos riéndonos", cuenta.

Incluso las situaciones más cotidianas terminaban convirtiéndose en motivo de broma porque, dice, "en aquella cabina había comida que salía volando de los envases, también había otras cosas que salían por ahí y de las que nunca hablaremos, pero todo se afrontaba con humor, respeto, diversión y mucha indulgencia", resume.

Para dar el salto a Marte, "todavía tenemos muchísimo que aprender", dice, reconociendo que será una misión mucho más exigente que Artemis II.

En un contexto internacional marcado por las tensiones geopolíticas, el comandante espera que "el espacio siga siendo un lugar donde prevalezca la cooperación", citando como ejemplo el carácter internacional de Artemis II.

"Volábamos con un astronauta canadiense; partes de nuestra nave se construyeron en distintos lugares del mundo: Estados Unidos, Canadá y Europa. Europa desempeñó un papel fundamental con el Módulo Europeo de Servicio, que nos impulsó hacia la Luna y nos mantuvo con vida durante todo el viaje", explica.

Y concluye con una frase que, en su opinión, resume la exploración espacial: "Si quieres llegar rápido, puedes ir solo; pero si quieres llegar muy lejos, tienes que hacerlo acompañado". EFE

ir/ahg/cc

(foto) (video)