Luis Miguel Pascual
Foix (Francia), 7 jul (EFE).- El pelotón parece a fila de relevos de corredores que descienden a la parte baja del pelotón para transportar bolsas de hielo y agua en una etapa que discurre tranquila, pero que lo hace bajo temperaturas extremas y un sol que azota el sur de Francia.
Desde la salida de Carcasona a las 13.25 horas el calor cobró un protagonismo creciente en la etapa y gestionarlo se convirtió en una obsesión para los ciclistas, acostumbrados a entrenar y competir con elevadas temperaturas, pero no ajenos a la asfixiante jornada.
El viento apenas mueve los árboles que rodean las carreteras y ni una nube cubre el cielo de la tierra de los cátaros, conocida por su regiones agrestes, o el paisaje escarpado de Ariège. El resultado es inesperado: victoria del danés Mads Pedersen, maillot amarilo para el noruego Torstein Traeen.
Dos hombres del norte que triunfan en el infierno de una ola de calor que mantiene a más de media Francia en alerta, que aviva los incendios y ante la que no hay herramientas para protegerse.
Los equipos preparan su artillería. Hasta 10.000 bidones de agua hidratarán a un pelotón que sudará la gota gorda, aunque el ritmo no sea exagerado tras la elevada velocidad que impuso la víspera el UAE de Tadej Pogacar, deseoso de dar un puñetazo en la mesa.
Esta vez el pelotón de los favoritos se relaja. El cuádruple ganador ha hecho ya su demostración de fuerza y el liderato tan temprano aparece ahora más como un estorbo aque como una recompensa. Queda mucho terreno por delante para recuperarlo, empezando por el ascenso al Tourmalet de este jueves. Mejor guardar fuerzas. Mejor sobrevivir al infierno.
Los organizadores también juegan la carta de la prudencia. A temperaturas excepcionales, medidas extraordinarias. Las zonas de avituallamiento se amplían, se relajan las prohibiciones de entregar comida y líquido a los corredores.
"En la escapada es más fácil, enseguida encuentras el coche del equipo. Además, yo tenía a dos compañeros en la fuga", asegura Pedersen, que se apunta su tercera victoria en el Tour y se viste con el maillot amarillo de la regularidad, que a partir de ahora será su objetivo para este Tour.
Traeen afirma que se había preparado para el calor, que en los entrenamientos habían acostumbrado sus cuerpos a las altas temperaturas que todo el mundo coincide en que cada vez azotarán con más frecuencia a la carrera reina del mes de julio.
Se convierte en el tercer noruego de amarillo y con pocas ilusiones de guardarlo mucho tiempo. Quizá este miércoles, con una etapa prometida al 'sprint', pero será difícil que lo encadene cuatro etapas como hizo el año pasado en la Vuelta a España.
Protocolo relajado
La Unión Ciclista Internacional (UCI) también reflexiona a la manera en la que pueden atenuar su efecto. Su presidente, David Lappartient, asegura en una entrevista con EFE que es uno de los puntos del debate sobre la renovación del ciclismo.
No da ninguna pista, pero en la mesa está que las etapas empiecen más temprano. El director del Tour, Christian Prudhomme, reconoce también que se sienten cada vez más atraídos por los puertos que discurren entre zonas boscosas, a la sombra, al abrigo del sol extremo.
El calor volverá a ser protagonista este miércoles, camino de Pau, al tercera ciudad que más veces ha visitado el Tour. Los termómetros marcarán 34 grados cuando se dirima el 'sprint' que auguran todos los pronósticos. Guardar fuerzas la consigna, el Tourmalet aguarda. EFE
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