Cristina evidencia la crisis por avance del mar en pueblos costeros del sur de Guatemala
Ciudad de Guatemala, 10 jun (EFE).- Las secuelas de la tormenta tropical Cristina han evidenciado la vulnerabilidad de las poblaciones del Pacífico de Guatemala, donde el aumento del nivel del océano y el fuerte oleaje no solo destruyen residencias, sino que transforman la geografía local.
En el municipio porteño de Iztapa, en el departamento (provincia) sureño de Escuintla, los habitantes enfrentan un fenómeno destructivo que avanza año con año y que en las últimas horas penetró con fuerza en las zonas habitadas.
El fuerte oleaje provocó que el mar carcomiera más de tres metros de playa y alcanzara la orilla del cementerio de la aldea El Conacaste, donde el colapso de los nichos obligó a la comunidad a retirar los restos de sus fallecidos.
"La verdad es que estamos preocupados y tristes porque sobrevivimos con el turismo y se nos va un poco; el mar año con año hace esto, pero si tenemos la ayuda de una tormenta, esto se vuelve peor de lo normal y se vuelve más caos", relató a EFE Verónica Florián, vecina de la localidad.
Florián describió con alarma que la situación es crítica debido a que la fuerza del agua escarbó por debajo de la costa hasta dejar "como dos metros del pavimento en el aire".
Este impacto directo valida el temor generalizado entre las comunidades costeras que dependen del mantenimiento, y la construcción de inmuebles turísticos para subsistir.
"El mar ha estado afectando año con año, pero lo de ayer (martes) sí estuvo muy fuerte", relató a EFE Karla Fermín, residente de Atitancito, aldea vecina de El Conacaste, al describir el desplome de viviendas y postes a causa de la crecida del mar asociada al coletazo de Cristina.
Fermín dijo que su localidad también fue golpeada por la pérdida de tendido eléctrico.
"No sabemos en qué momento el mar se puede poner más fuerte de lo que está; nunca las habíamos visto (tan) altas (las olas)", agregó con consternación.
Aunque el balance de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred) se limitó a registrar un reporte de 15 casas afectadas en Atitancito, pero la magnitud del problema obedece a un fenómeno latente que impacta a toda la costera.
La destrucción material se agrava por un histórico déficit en estudios oceanográficos oficiales en el país centroamericano, que según expertos arrastra un atraso de casi 80 años en la investigación y monitoreo de sus dinámicas marinas.
Ante la escasa documentación, las autoridades evalúan la gravedad del problema mediante proyecciones globales y anomalías recientes, como la registrada en 2023 cuando el calentamiento del océano por el fenómeno de El Niño elevó los niveles del mar en plena época seca y llevó el agua hasta zonas pobladas de Sipacate, Monterrico, Iztapa y Buena Vista, en las provincias de Escuintla y Santa Rosa.
Monitoreos de la Conred confirman que este incremento es una amenaza latente en todo el litoral sur y en las playas del caribeño departamento de Izabal, aunque los estragos son más evidentes en el Pacífico debido a las características orográficas de la zona, según explican los geofísicos de la institución.
Guatemala figura entre los diez países del mundo con mayor riesgo ante los efectos del cambio climático, según el Informe Mundial de Riesgo.
En lo que va de la actual temporada de lluvias, que cada año abarca de mayo a octubre, los temporales han dejado hasta la fecha cinco personas fallecidas y casi 600 viviendas con daños moderados o severos, de acuerdo a las cifras oficiales. EFE
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