Barcelona, 1 Jun 2026 (AFP) -
Lionel Messi y Cristiano Ronaldo alcanzarán un récord de seis Mundiales en 2026, pero en unos años el torneo podría ser más recordado como el primero de Lamine Yamal.
Desde la plaza de la localidad costera de Mataró, a unos 40 km al norte de Barcelona, en la que solía jugar hasta los mayores escenarios del fútbol mundial, el ascenso de este joven de 18 años ha sido meteórico.
Su tío Abdul Nasraoui solía tener una pequeña réplica del trofeo de la Copa del Mundo en su panadería del humilde barrio de Rocafonda, diciendo que era para cuando su sobrino lo ganara.
Abdul tenía el galardón antes incluso de que Yamal debutara con España, porque sabía que se avecinaba algo especial.
Muchos en Rocafonda aseguran que también lo sabían, pero lo importante para el Barça es que fue Jordi Roura quien llegó primero.
Alertado por un ojeador de la calidad de Yamal, el entonces responsable del fútbol formativo del Barcelona y su estrecho colaborador Aureli Altimira se lanzaron a por él.
- Fútbol de calle -
En medio del inevitable caos de un partido de prueba de benjamines, Lamine ya destacaba.
"Estábamos allí con Aureli y al principio, pues, no sé, le vimos en una pinta rara, así un poco enclenque, andaba un poco raro y tal y dijimos 'hostia, a ver qué...'", explica Roura a la AFP.
Había una veintena de niños de siete u ocho años corriendo todos detrás del balón, "pero es verdad que Lamine pues hacía alguna cosa... a veces en vez de ir detrás del balón pues se separaba, esperaba, buscaba la zurda, ejecutaba muy rápido", añadió Roura.
El pequeño Lamine destacaba por una cualidad pulida en la calle, donde si no mueves los pies rápido para sortear rivales, acabas en el suelo: el regate.
"Es verdad que se entrena, que se mejora, lo que tú quieras, pero quizás es la acción técnica más innata", explica Roura.
"Él lo tenía, fintaba, hacía cosas que dices, hostia...", sigue asombrándose el técnico español.
Tenía algo especial y consiguieron su fichaje tras unas negociaciones rápidas con su padre marroquí Mounir Nasraoui y su madre ecuatoguineana Sheila Ebana.
Era un niño tranquilo, incluso tímido, al que le encantaba jugar al fútbol y que pasaba mucho tiempo con su abuela paterna, Fátima, la primera en llegar a España en 1990 desde Tánger para luego ir trayendo a sus hijos.
Fátima se instaló en Rocafonda y allí sigue hasta hoy, aunque Mounir, tras ser apuñalado durante una pelea en 2024, se ha mudado desde entonces al acomodado barrio de Sarrià, en Barcelona.
Después de que sus padres se separaran cuando tenía tres años, Lamine también vivió con Sheila en la Roca del Vallès, pero Rocafonda siempre fue su hogar.
- Celebración con homenaje -
Homenajea estos orígenes haciendo con las manos el número 304, las últimas cifras del código postal del barrio mataronés, en cada gol que marca.
Rocafonda es un barrio con mala fama por la delincuencia y la pobreza, pero ahora es famoso por ser el lugar del que salió Lamine.
Cada vez se ve menos al extremo por el barrio, pero se siguen jugando partidos frente a un mural de Yamal pintado en 2025.
"Son esos raros jugadores que en la élite hacen lo mismo o más que hacían cuando eran, no sé, infantiles", señala Roura, antes de sentenciar: "Son jugadores especiales".
"Es un jugador que disfruta (jugando) y que creo que ya incluso de pequeñito cuanto mayor era el reto, cuanta más dificultad tenía un partido, más le gustaba", dice el exjugador del Barcelona.
- "Sin límites" -
No todo el mundo tiene la precisión del "ídolo" y el "ejemplo", como lo describen los jóvenes, que esperan para jugar.
En la cancha, el balón sale por encima de la valla que separa la pista de la calle, pero uno de los jugadores logra recuperarlo antes de que desaparezca calle abajo.
De no ser por esa interceptación, quizá habría pasado rodando junto al bar cercano que regenta el tío de Lamine, "Familia LY 304", desde que dejó la panadería.
En una estantería detrás de la barra sigue su réplica del trofeo y el sueño de Abdul, apenas tres años después de que Lamine debutara como profesional con solo 15 años, podría hacerse realidad muy rápido.
"Ves el currículum que tiene con 18 años... es que da miedo, entonces lo que puede conseguir este chico no tiene límites", añade Roura.
Yamal estudiaba para sus exámenes durante la carrera de España hacia la gloria en la Eurocopa de 2024, donde captó la atención del mundo con un gol sensacional contra Francia, una imagen inmortalizada en una de las paredes del bar, donde también cuelgan camisetas firmadas.
Casi tres décadas después de llegar desde Marruecos, Abdul sigue atendiendo a sus clientes en el bar.
"Ojalá, ojalá", dice mientras limpia la barra al ser cuestionado por la posibilidad de que Lamine lleve el auténtico trofeo a Rocafonda.
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