De una comida en Sants al Tourmalet: así se gestó el Grand Départ de Barcelona
Víctor Martí
Barcelona, 2 jul (EFE).- El próximo sábado Barcelona acogerá por primera vez el Grand Départ del Tour de Francia, un evento cuyo embrión se gestó hace una década durante una comida en el barrio de Sants, tomó forma con un apretón de manos en la cima del Tourmalet y se selló en una cena privada celebrada a principios del 2024.
Entre estas fechas clave pasaron años de cafés, viajes, vídeollamadas y reuniones de todo tipo -públicas y secretas- entre responsables del consistorio; ejecutivos de ASO, la empresa que organiza la ronda francesa; y otros dirigentes del panorama ciclista catalán y español que ayudaron a generar confianza entre las partes.
La presencia del pelotón de La Grande Boucle entre el 4 y el 6 de julio por las carreteras catalanas difícilmente sería una realidad sin David Escudé, el concejal de Deportes de Barcelona que ha luchado por acoger el Grand Départ, y el presidente de la Volta Ciclista a Catalunya, Rubèn Peris, clave en los primeros contactos con ASO.
David Escudé y Rubèn Peris, dos figuras clave
Ambos recuerdan, en sendas entrevistas con EFE, la ya mencionada comida en un restaurante del barrio de Sants, una zona relativamente cercana a la montaña de Montjuïc, una de las mecas del ciclismo catalán donde finalizarán las dos primeras etapas de la presente edición del Tour.
Escudé, que por aquel entonces (2016) era comisionado de Deportes del ayuntamiento, acompañado de Gabriel Arranz, director en aquella fecha del Institut Barcelona Esports, se interesó en reabrir la posibilidad de organizar la salida de la ronda francesa.
En esta parte de la historia, es importante resaltar el verbo "reabrir" porque la idea de albergar el Grand Départ del Tour de Francia sobrevolaba desde 2009 en los despachos del consistorio barcelonés y de los organizadores del Tour. Ese año, la capital catalana ya acogió un final de etapa que se llevó el noruego Thor Hushovd bajo un aguacero que Peris y Escudé todavía recuerdan.
"El final de etapa de 2009 fue un éxito extraordinario. En ese momento nace la idea de hacer el Grand Depart. Estaba muy bien hilvanado con Jordi Hereu, pero el entonces alcalde, como se acercaban las elecciones, lo dejó para la siguiente legislatura. En 2011, se produjo un cambio en el consistorio y por una serie de motivos el tema se diluyó", rememora Peris.
Tras la llegada de Ada Colau a la alcaldía, en 2015, la carpeta de la Grand Départ volvió a situarse encima de la mesa del consistorio tras esa comida, según los presentes, en el restaurante.
La llamada a Prudhomme para abrir negociaciones
"Hice una llamada a Christian Prudhomme (director del Tour) y le dije: '¿Podemos reabrir aquello que se pactó en su momento?'. Me dijo que estaba encantado. Subimos a París y, a partir de ahí, se organizaron reuniones para conseguir que Barcelona fuera el Grand Départ", relata Peris.
Y en muchos de esos encuentros, Escudé, ya como concejal de Deportes del Ayuntamiento de Barcelona tras el acuerdo del PSC, su partido, con los Comuns de Ada Colau en 2019, fue la cara visible del consistorio en las negociaciones.
Clave fue también que la capital catalana albergara las salidas de la Vuelta a España masculina (2023) y femenina (2025) y la conexión con el director de la ronda española, Javier Guillén, que también ayudó durante las negociaciones.
"Visitamos el Grand Départ de Bilbao (2023), hubo viajes a París, visitas a Barcelona y videoconferencias. Después vinieron momentos importantes como la Vuelta, y las sucesivas reuniones que se produjeron, con la participación del alcalde Jaume Collboni, tanto en su papel de teniente de alcalde de economía (hasta 2023), y después de alcalde", recuerda Escudé.
La reunión en el Tourmalet en 2023
Aunque un momento clave de las negociaciones se produjo en la cima del Tourmalet, una de las mecas del ciclismo francés que acogió un final de etapa de la Vuelta a España 2023.
Escudé subió a un coche desde Barcelona y viajó hasta ese rincón de los Pirineos acompañado del ahora conseller de la Presidencia de la Generalitat, Albert Dalmau, que por aquel entonces era el gerente del consistorio.
La reunión tuvo lugar el 8 de septiembre, justo después de la etapa que se llevó el danés Jonas Vingegaard, doble ganador de la ronda francesa y que este año está llamado a discutir la jerarquía de Tadej Pogacar en la presente edición.
En ese encuentro con los mandamases de ASO, se llegó a un principio de acuerdo para que Barcelona fuera sede del Grand Départ en el año 2026. Unos meses después, en enero de 2024, todas las partes acordaron las condiciones en una cena privada celebrada en la capital catalana.
El impacto del Grand Départ
El consistorio abonará unos 9,7 millones de euros como canon para poder acoger, por primera vez en su historia, el inicio de la Grande Boucle, un evento que la Generalitat de Cataluña y los distintos ayuntamientos, con Barcelona al frente, están preparando a conciencia desde hace meses.
"El Tour es una de las pruebas que, con menos inversión, genera de forma directa más ingresos", remarca Escudé.
La voz del concejal de deportes también tuvo peso en la decisión de organizar una contrarreloj por equipos en la primera jornada, algo que no sucedía desde 2019 y que, a diferencia de una etapa en línea, permitirá acercar los ciudadanos al pelotón y mostrar de manera continuada los monumentos más emblemáticos de Barcelona a través de la señal televisiva.
Un aparador apetecible para mostrar la ciudad a una audiencia masiva, pues el Tour se retransmitirá por un centenar de canales de televisión en más de 190 países.
Asimismo, Escudé también defendió que Tarragona y Granollers fueran las ciudades elegidas para albergar las salidas de la segunda etapa, que finalizará también en Barcelona, y la tercera, cuya meta ya se encontrará en Les Angles, ya en territorio francés.
"No inventamos nada, lo que queremos es promocionar la bici como medio de transporte. Y la suma de todo esto hace que a la salida de la Vuelta como al final anual de la Volta le faltara la guinda del pastel que es el Grand Départ del Tour que, después de los Juegos Olímpicos, a nivel popular es el gran acontecimiento deportivo del mundo", argumenta Escudé.
Con la salida de la ronda francesa ya convertida en realidad, Peris sueña ahora con otro gran reto para Barcelona: albergar algún día un Mundial de ciclismo. "Pero es hablar por hablar, porque en ningún momento se ha hablado de esto", matiza la persona que, con sus contactos, restableció los vínculos de Barcelona con el Tour . EFE
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