Óscar Maya Belchí
Madrid, 10 may (EFE).- El 26 de octubre de 2025 el Real Madrid venció 2-1 al Barcelona en el Santiago Bernabéu y aumentó su distancia en el liderato a cinco puntos respecto a los azulgranas. Sin embargo, no tardó en dilapidar su ventaja. El enfado de Vinícius con Xabi Alonso tras el clásico, un mes de noviembre con tres empates consecutivos y un Arbeloa que pasó de revulsivo a decir adiós a la Liga este domingo en el Camp Nou.
El proyecto de Xabi Alonso llegó al primer clásico de la temporada con solo una derrota. Eso sí, dolorosa. Un 5-2 en el derbi contra el Atlético de Madrid que sembró dudas internas que meses más tarde acabaron implosionando. Sin embargo, el Real Madrid ganó el clásico y se colocaba líder de Liga. Nueve victorias en diez partidos y cinco puntos de ventaja respecto al Barcelona.
Sin embargo, no fue un clásico feliz. El protagonista no fue el resultado, fue el brasileño Vinícius Junior.
Aquel día el brasileño protagonizó la primera gran sacudida pública de la crisis interna madridista. Corría el minuto 72 del partido cuando Xabi Alonso decidió sustituirle. Entró Rodrygo y Vinícius emprendió el camino del vestuario sin detenerse siquiera a mirar al entrenador. Ni saludo, ni gesto conciliador. Sólo rabia.
Y una escena fruto de un berrinche, llena de aspavientos, brazos al aire y una frase que al día siguiente ocupó titulares y tertulias: "¿Yo? ¿Yo? ¿Yo? No es posible. Yo me voy del equipo, mejor me voy".
El Bernabéu asistió atónito a la protesta de su estrella mientras el partido seguía latiendo. Más tarde, ya con el Real Madrid por delante en el marcador (2-1), Vinícius regresó en el descuento para sentarse en el banquillo.
Aquella sustitución dejó al descubierto una fractura evidente entre Vinícius y Xabi Alonso, que empezó ya en el Mundial de Clubes y que fue creciendo día a día con las sustituciones y suplencias del brasileño.
Una herida que nunca cicatrizó y que terminó por llevarse por delante al técnico después de otro clásico, apenas dos meses más tarde, tras la final de la Supercopa de España que el Barcelona ganó 3-2. Xabi Alonso no sobrevivió a aquella derrota y el club blanco entregó el banquillo a Álvaro Arbeloa.
Un Arbeloa que cogió al equipo ya a cuatro puntos del liderato, ya que con Xabi el Real Madrid perdió la ventaja, empezando en un mes de noviembre en el que ganó un partido y empató tres seguidos, los tres fuera de casa para que el Santiago Bernabéu albergarse el primer partido de la historia de la NFL en España.
Una racha que hizo mella en la confianza en Xabi Alonso, incrementada por la derrota 0-2 ya en el Bernabéu ante el Celta de Vigo que acabó siendo el punto de no retorno en la temporada. El adiós de Xabi Alonso era cuestión de tiempo, y se confirmó tras la Supercopa.
Llegó Arbeloa, cayó en Copa del Rey ante el Albacete y en Liga de Campeones frente al Benfica, pero enlazó cinco victorias seguidas en Liga que dieron esperanzas en el campeonato doméstico... pero fue un espejismo. Dos derrotas seguidas, ante Osasuna y Getafe y, de nuevo, adiós a las opciones de asaltar el liderato.
Estas se evaporaron definitivamente con la derrota en Mallorca, tras ganar el derbi ante el Atlético de Madrid, el empate ante el Girona y frente al Betis.
La irregularidad colocó al Real Madrid a 11 puntos de un Barcelona que no se deja puntos en Liga desde el 16 de febrero -en este periodo, el conjunto blanco perdió tres partidos y empató dos-.
Datos antes de un clásico en el que los azulgrana continuaron su racha triunfal, vencieron 2-0, con dos goles en los primeros 18 minutos, y pusieron el broche a la caída del Real Madrid. EFE
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