Diputados sudafricanos supervisan la frontera con Zimbabue tras repatriar 37.000 migrantes
Nairobi, 7 jul (EFE).- Una comisión parlamentaria de Sudáfrica realiza una visita urgente de supervisión de dos días a la localidad de Musina, en la frontera con Zimbabue, después de que las autoridades confirmaran que cerca de 37.000 inmigrantes ya han sido procesados en un centro temporal de repatriación.
El Comité de Asuntos Internos del Parlamento inspeccionará el centro de repatriación de Musina cerca del puesto fronterizo de Beitbridge para evaluar las operaciones y garantizar el orden del proceso, según recogen medios locales.
"Se nos ha informado que, hasta ayer (lunes), ya se habían procesado a aproximadamente 37.000 personas. Hoy, las únicas personas en las instalaciones son las que llegaron durante la noche y están siendo procesadas para su regreso a sus países de origen", indicó el presidente del comité y parlamentario del partido oficialista del Congreso Nacional Africano (ANC), Mosa Chabane.
Sin embargo, reconoció que la financiación es uno de los mayores desafíos de los operativos de repatriación.
"Este ejercicio no estaba presupuestado. Los departamentos tuvieron que reasignar fondos de sus presupuestos existentes, y este es un asunto que el comité examinará con más detalle una vez que se presente un informe completo", añadió.
La delegación prevé concluir su agenda este miércoles tras mantener reuniones con la Autoridad de Gestión de Fronteras (BMA), funcionarios de Asuntos Internos, organizaciones humanitarias y los propios migrantes.
Desde el inicio de las protestas antiinmigrantes, en las que se registraron ataques contra extranjeros, Nigeria, Zimbabue, Malaui, Ghana, Mozambique, Uganda y Kenia han informado sobre repatriaciones por tierra o aire desde Sudáfrica durante las últimas semanas.
Cerca de 60.000 zimbabuenses han regresado a su país (más de 47.000 por sus propios medios y unos 11.000 con ayuda del Gobierno), mientras los nigerianos retornados ascienden a más de 800.
También han repatriado a nacionales de Uganda (560), Kenia (más de 200), Mozambique (unos 740) y Ghana (más de 650), mientras que las autoridades sudafricanas dicen haber procesado a más de 15.000 malauís para su deportación.
El Gobierno sudafricano ha condenado la violencia, pero ha defendido su derecho a controlar la inmigración irregular en el país y ha rechazado las críticas de otros gobiernos africanos.
Las tensiones xenófobas son un problema recurrente en Sudáfrica y, a menudo, han desembocado en oleadas de protestas violentas, especialmente en los barrios más vulnerables.
El peor estallido xenófobo que se recuerda tuvo lugar en 2008, cuando más de 60 personas perdieron la vida.
Las protestas de este tipo más graves de los últimos tiempos fueron a finales de 2019, con al menos 18 extranjeros muertos. EFE
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