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Eduardo Mendoza: "Al detective sin nombre lo guardo en la mesilla de noche"

Eduardo Mendoza:

Barcelona, 13 abr (EFE).- El escritor español Eduardo Mendoza, que ha revivido al detective sin nombre en 'La intriga del funeral inconveniente' (Seix Barral), contó este lunes que se trata de un personaje recurrente que guarda cerca de sí, "como en la mesilla de noche", para cuando le pueda servir para la próxima aventura.

En una rueda de prensa de presentación de este nuevo libro en Barcelona, el segundo desde que aseguró que se retiraba, Mendoza explicó que el detective sin nombre es su 'alter ego', pero "más listo, más atrevido y con más éxito con las mujeres".

Ganador de los premios Princesa de Asturias (2025), Cervantes (2016) y Planeta (2010), el autor confesó que muchos escritores como él tienen esos personajes "a través de los que puedes vivir otras cosas".

Reconoció Mendoza que es afortunado de que los lectores hayan congeniado con el detective sin nombre y le pidan más historias.

Ya hora se siente más "relajado", cuando escribe "sin obligaciones" y por "divertimento".

Hace unos años aseguró que ya se retiraba, pero no fue capaz de cumplir con la palabra: "Me dije: '¿Y qué hago? ¡Si no tengo nada más que hacer!'".

Escribe todos todo los días, aunque no siempre fructifica el trabajo. "Nueve de cada diez cosas que empiezo no llegan a término", precisó.

Una crónica periodística desencadena la trama

En la última novela, introduce la figura de un periodista en ciernes, Ramoncito Valenzuela, el autor de una crónica funeraria desafortunada, tras la que se precipita toda la trama, llena de intrigas, sátira y parodias.

Esto le sirvió hoy para replicar algunos de los errores clásicos del escrito periodístico con los que se topa en la prensa, aunque dejó clara su "admiración" por el oficio de informar.

"Ahora hay información en todas partes, pero los periodistas la ordenan -valoró-, ayudan a que el público pueda generarse una opinión".

A pesar de que reconoce que el mundo vive un "momento particularmente malo", llamó a poner en perspectiva otras épocas. "No puedes pasar el día pensando que va a caer una bomba. Hay que vivir", instó.

"Muchos a mi edad se vuelven cada vez más cascarrabias, pero yo cada vez estoy más contento. Será que todo no anda bien", bromeó.

Según Mendoza, en estos momentos "hay gente en el poder que no inspira mucha confianza". "El género humano está mal diseñado, qué le vamos a hacer", lamentó, así que los actuales líderes mundiales no son merecedores de una de sus novelas.

"No sé qué le puede pasar a un personaje para decir que quiere destruir una civilización. No lo puedo entender", dijo en alusión al presidente de EE.UU., Donald Trump, y sus amenazas a Irán.

La importancia del humor

En su forma de vivir y de escribir no puede evitar incluir el sentido del humor. "Me vino ya de nacimiento y no sé si sirve mucho, pero me sale. El humor y la literatura siempre están ahí", argumentó.

Pero el humor se lo toma "en serio" y se considera "un artesano" del oficio de escritor. "Le doy mil vueltas al texto y cuando lo termino, estoy ya harto y querría no volver a saber nada", dijo.

"Creo en el subgénero de la literatura del humor. El humor en un escenario tiene la réplica constante e inmediata, pero un libro implica lanzarse al vacío y que lo acabe leyendo alguien que será como sea, mujer u hombre, feliz o infeliz, listo o tonto. Y todo eso lo tienes que prever. Es la clave", resumió. EFE

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