EE.UU. se modera con China, la OTAN responde a Hegseth y Japón se refuerza en el Sangri-La
María Carcaboso Abrié
Singapur, 31 may. (EFE).- El foro de defensa más importante de Asia, el Diálogo Shangri-La, concluyó este domingo en Singapur tras tres jornadas marcadas por el tono conciliador de Estados Unidos hacia China, la respuesta de la OTAN a las demandas de Washington sobre responsabilidades militare, y el refuerzo de Japón en el Indopacífico, a falta de grandes posicionamientos sobre la situación en Oriente Medio.
La conferencia –entre las principales sobre seguridad a nivel global– arrancó en medio del nerviosismo entre los socios asiáticos de Estados Unidos sobre el compromiso de Washington en el Indopacífico, ahora que la guerra en Irán acapara su foco militar.
El secretario de Guerra de estadounidense, Pete Hegseth, trató de disipar las dudas al exponer la política de defensa de su país para 2026: "Estamos trazando un nuevo rumbo para nuestras alianzas", que "capacitará a nuestros aliados y socios, y hará que la región del Pacífico sea más estable y segura", aseguró el sábado.
No olvidó mencionar, presentándolo como hazañas "bajo el liderazgo" del presidente Donald Trump, la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, los ataques contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico y la ofensiva contra Irán.
La sala se levantó en aplausos al término de sus palabras, lo cual "sugiere cierta aprobación o, al menos, una falta de voluntad para mostrar desacuerdo con Washington", indicó a EFE el analista político Chong Ja Ian, de la Universidad Nacional de Singapur.
Tono rebajado hacia China
Hegseth no escatimó en elogios para referirse a países como Japón, Corea del Sur o Filipinas por su compromiso con la defensa, en un marcado contraste con su discurso en la anterior edición del foro, dominado por alusiones a Pekín como que su "invasión" de Taiwán podía ser "inminente".
En ausencia del ministro chino de Defensa, Dong Jun, el titular estadounidense aseguró que las relaciones entre las dos potencias atraviesan su mejor momento en años y se sirvió de la reciente reunión de Trump y su homólogo Xi Jinping para justificarlo.
Esa misma cumbre recrudeció la tensión que rodea a Taiwán, después de que, al término de la misma, Trump señalara que la venta de armas a la isla es una "baza negociadora" con China, y un funcionario estadounidense asegurara que una gran transferencia armamentística a Taipéi se había paralizado.
"La política sobre Taiwán es la misma que al comienzo de esta Administración", subrayó Hegseth el sábado.
Su viaje a Singapur se produjo en paralelo a una reunión de Trump con su equipo de seguridad para tomar una "decisión final" sobre la guerra en Irán que concluyó sin acuerdo, según The New York Times. El mandatario pidió a Hegseth que transmitiera en Singapur su "paciencia" por lograr "un gran acuerdo" con Teherán.
El foro no ofreció grandes posicionamientos sobre el conflicto en Irán y la mayoría de los que surgieron, entre ellos del ministro de Defensa de Catar –país salpicado por las hostilidades–, estuvieron relacionados con el bloqueo del estrecho de Ormuz.
"El dinero solo no disuade"
Mientras ensalzaba a sus socios asiáticos, Hegseth reiteraba las presiones sobre Europa y la OTAN para que engrosen sus capacidades militares y, este domingo, el presidente del Comité Militar de la Alianza, Giuseppe Cavo Dragone, respondió en línea con esa demandas.
Defendió que el aumento de la inversión militar debe traducirse en capacidades concretas porque "no se puede disuadir a nadie solo agitando dinero en el aire". Horas antes, Hegseth había señalado que "las alianzas no se juzgan por el número de banderas, sino por el número de formaciones militares".
"No necesitamos más conferencias; necesitamos más capacidad de combate", dijo el estadounidense, precisamente en un foro, antes de pronunciar una afirmación que, según Ian, no pasó desapercibida entre los analistas: "Menos Shangri-La, más barcos".
Los ministros de Exteriores de la OTAN concluyeron la semana pasada en Suecia que Europa tendrá que llenar el vacío que deje el repliegue de recursos de su territorio anunciado por EE. UU. y pidieron que Washington siga anclado en el seno de la organización.
Japón como actor reforzado
Las alusiones a la actividad militar de China llegaron esta vez por parte de Japón, cuyo ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, aseguró que Pekín "continúa incrementando su gasto en defensa a un ritmo elevado y expandiendo rápidamente sus capacidades militares (...) sin la suficiente transparencia".
Y de ese argumentó se sirvió para justificar la revisión emprendida por Tokio de su política de seguridad, que elimina las restricciones a la exportación de material militar letal por primera vez desde la II Guerra Mundial.
Koizumi, que manifestó la voluntad de Japón de "hacer más" en la defensa del Indopacífico, ironizó al abordar las reacciones suscitadas por el giro regulatorio: "Hay un país con un enorme arsenal de armas nucleares y bombarderos estratégicos. Japón no posee ninguna de esas armas y, sin embargo, se le tacha de 'nuevo militarismo'. ¿No es extraño?", preguntó al auditorio. EFE
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