Agencias

El "ángel de la muerte" de una prisión libia, ante la CPI por torturas y violaciones

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Imane Rachidi

La Haya, 19 may (EFE).- La Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) acusó este martes al libio Jaled el Hishri, conocido entre los detenidos de la prisión libia de Mitiga como "el ángel de la muerte", de dirigir un sistema "generalizado y sistemático" de torturas, violaciones y esclavitud en ese centro, convertido en instrumento de terror y control de la población civil.

Durante una primera jornada de la audiencia de confirmación de cargos celebrada en La Haya, la fiscal adjunta Nazhat Shameem Khan aseguró que existen "motivos sustanciales" para creer que El Hishri es responsable de diecisiete cargos de crímenes de guerra y crímenes de lesa humanidad cometidos entre 2014 y 2020 en uno de los mayores centros de detención en las afueras de Tripoli.

Es la primera vez que un sospechoso comparece ante la CPI por crímenes cometidos en Libia desde que el Consejo de Seguridad de la ONU remitió la situación del país al tribunal hace quince años, después de la muerte del entonces dictador libio Muamar al Gadafi en 2011.

La Fiscalía describió a El Hishri, de 47 años y exdirigente de la milicia Fuerza Especial de Disuasión (SDF/RADA), como un "torturador infame" ampliamente conocido en Mitiga y citado por algunos detenidos como "el ángel de la muerte".

Los testigos describieron el miedo que generaba entre presos y guardias: uno de ellos afirmó que cuando El Hishri aparecía en la prisión "se podía oír volar a las moscas", en referencia al silencio que imponía su presencia.

Según la acusación, uno de sus métodos de tortura preferidos consistía en disparar a los detenidos en las piernas y rodillas, además de colgar a personas con las manos atadas detrás de la espalda y golpearlas con palas.

Los fiscales sostienen que miles de civiles -hombres, mujeres y niños, tanto libios como refugiados y migrantes africanos- fueron arrestados sin base legal y trasladados a Mitiga, donde sufrían hacinamiento extremo, hambre, enfermedades y torturas continuas.

La abogada principal de la fiscalía, Nicole Samson, explicó que la acusación se basa en 63 testigos autorizados, incluidos 47 exdetenidos de Mitiga, además de materiales como fotografías, vídeos, informes de Naciones Unidas, documentos oficiales y material de fuentes abiertas.

Samson aseguró que El Hishri dirigía personalmente la sección femenina de la prisión, donde mujeres y menores eran retenidos "en condiciones inhumanas" y sometidos a violaciones, torturas y esclavitud sexual, a menudo delante de sus propios hijos.

Por su parte, la fiscal adjunta Nazhat Shameem Khan leyó testimonios de violencia sexual sistemática y afirmó que las amenazas de violación, la desnudez forzada y las agresiones sexuales contra hombres, mujeres y menores eran prácticas habituales en Mitiga.

Además, se usaron enfermedades como la tuberculosis y diversas patologías cutáneas, como forma de castigo, colocando deliberadamente a detenidos en celdas donde podían contagiarse.

El acusado tenía autoridad sobre la asignación de celdas, los métodos de tortura y la liberación o continuidad de las detenciones, incluso desafiando órdenes emitidas por la Fiscalía General libia.

"La violencia institucional contra los detenidos fue normalizada, organizada y repetida", sostuvo la abogada principal de la fiscalía, Nicole Samson, quien aseguró que la cárcel era usada como "instrumento de coerción, extracción de información, castigo, intimidación, extorsión y dominación" de la población civil en Trípoli y sus alrededores.

Por su parte, el abogado de El Hishri, Yasser Hassan centró su exposición en hacer un repaso de la historia reciente de Libia, apuntando a otros presuntos crímenes que tuvieron lugar en territorio libio durante la etapa posterior a la muerte de Gadafi y negando la jurisdicción de la CPI sobre el caso.

El Hishri, detenido el año pasado en Alemania y extraditado a La Haya, escuchó hoy la lista de ejemplos de sus presuntos crímenes sin mostrar reacción alguna, sentado detrás de su equipo de abogados, y vestido con traje, camisa y corbata azules.

La audiencia continuará hasta el jueves y si los cargos son confirmados más adelante, el caso se enviará a juicio. EFE

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