Londres, 26 may (EFE).- Después de un año de ensueño con el título de la Premier League veintidós años después, el Arsenal afronta su segunda final de su historia en la Liga de Campeones ante el París Saint-Germain en Budapest, cita a la que llega invicto y con sólo seis goles recibidos en la competición.
En un camino inmaculado, los de Mikel Arteta se han erigido en el equipo más brillante del torneo, que comenzó con un pleno de victorias en la fase liga, en la que se enfrentó a equipos de la talla del Bayern de Munich, Atlético de Madrid, equipo al que posteriormente eliminó en semifinales, y al Inter de Milán.
El conjunto de Londres empezó su camino en Bilbao donde derrotó al Athletic Club por 0-2, mismo resultado que frente al Olympiacos, en un encuentro en el que los de José Luis Mendilibar le pusieron las cosas muy difíciles.
Los 'Gunners' mantuvieron su rodillo y golearon al Atlético de Madrid por 4-0, mostrando su gran poderío a balón parado, una constante en toda la temporada y que también fue clave para ganar al Slavia de Praga (0-3).
Los datos eran alentadores y la mayoría de expertos ya les empezaban a colocar entre los favoritos para llevarse la competición al no recibir goles y mantener el pleno de victorias.
En la quinta jornada, el Arsenal se topó con otra prueba de nivel ante el Bayern de Múnich que solventó con creces (3-1), aunque recibió su primer tanto que supuso el empate momentáneo.
Ya en las últimas tres jornadas, Brujas, Inter de Milán y Kairat Almaty fueron sus siguientes víctimas para acabar la primera fase en lo más alto y como el equipo más goleador (23) y el que menos recibe (4).
Al entrar dentro del top ocho, el equipo quedó exento de jugar la primera eliminatoria y se clasificó directamente a los octavos de final, ronda en la que se citó con el Bayern Leverkusen, uno de los pocos equipos que consiguieron mostrar las debilidades del conjunto del norte de Londres.
En el partido de ida, los alemanes dominaron el encuentro, y a pesar de adelantarse en el marcador, desaprovecharon muchas ocasiones para aumentar la ventaja.
Esto lo acabaron pagando en el último minuto de duelo, cuando Kai Havertz, ex del Bayern de Leverkusen, transformó un polémico penalti cometido sobre Noni Madueke.
Ya en la vuelta, los ingleses mostraron su poderío y se hicieron con el encuentro sin complicaciones para avanzar a los cuartos de final y citarse con el Sporting de Portugal, que llegó de firmar una de las mejores remontadas frente al Bodo Glimt noruego.
De nuevo, con el 'factor cancha' a favor, los de Mikel Arteta se alinearon con los minutos finales y Havertz fue de nuevo protagonista dando la victoria al equipo en el tiempo de descuento, que iba a ser crucial tras el empate sin goles del segundo partido.
En ese duelo, los portugueses merecieron forzar la prórroga, pero se estrellaron con la madera y con un brillante David Raya, uno de los mejores jugadores de la temporada.
Por segundo año consecutivo, el Arsenal se plantó en las semifinales y se reencontró con un viejo conocido, el Atlético de Madrid, al que ya goleó en la fase de grupos.
Los 'Gunners' consiguieron sobrevivir al Metropolitano y obtuvieron el empate al salir ilesos de las continuas ocasiones de los rojiblancos en la segunda parte, que llegaron a toparse con el larguero por medio de Antoine Griezmann.
En ese encuentro, el entrenador español se quejó de que el VAR hubiese llamado al árbitro para anular un penalti en los compases finales.
En Londres, ante un Emirates Stadium entregado, Bukayo Saka desequilibró un duelo que no estuvo exento de polémica por un posible penalti de Riccardo Calafiori a Griezmann y un tiempo de prolongación en el que los 'Gunners' supieron jugar sus cartas.
Tras el pitido final, el estado y los jugadores estallaron de júbilo por disputar la segunda final de 'Champions' de su historia y tener la posibilidad de conseguir su primera 'Orejona'. EFE
jpa/msg/cmm