Vitoria, 15 abr (EFE).- Kosner Baskonia cerrará este jueves con una visita al Partizan de Belgrado su Euroliga más gris, con la única aspiración de mantener el puesto 17 de la clasificación, aunque la ha mejorado en las últimas jornadas.
El inicio del campeonato y algunos finales a cara o cruz han condenado a los azulgranas, que no han podido pelear por el playoff como lo ha hecho en los anteriores 24 años de competición.
Los de Paolo Galbiati, que tienen un partido importante en la ACB ante el Joventut el próximo sábado, intentarán mantener la racha de resultados ante un equipo de Belgrado que ha tenido un comportamiento similar al del conjunto vasco.
El Baskonia recupera efectivos para este partido, después de que Kobi Simmons y Rodions Kurucs reaparecieran en la Liga Endesa.
Markus Howard y Markquis Nowell también podrán participar, mientras que Tadas Sedekerskis y Khalifa Diop continúan de baja por lesión, y Jesse Edwards por no estar inscrito.
El conjunto serbio aventaja en solo dos partidos a los baskonistas, pero no tienen opciones para alcanzar cotas más altas.
El exazulgrana Joan Peñarroya ocupa el banquillo del Partizán que abandonó Zeljko Obradovic y ha logrado enderezar el rumbo de un equipo que ha perdido al exbaskonista Vanja Marinkovic por lesión y ha incorporado recientemente a otra conocido de la afición vitoriana, el pívot Tony Jekiri.
Además de Marinkovic tampoco podrán jugar Mario Nakic ni Duane Washington por lesión, por lo que Issac Bonga y Carlik Jones tendrán que multiplicarse para ofrecer la última victoria europea su público, que se ha reconciliado con su equipo.
La capacidad anotadora será la mejor arma del Baskonia, que tiene un juego más alegre que el Partizan, con el que comparte números similares en gran parte de las facetas.
El plantel azulgrana solo ha ganado un partido como visitante ante el Partizan. Fue hace 24 años, en 2002, en el Pionir. EFE
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