Inmaculada Tapia
Madrid, 20 jul (EFE).- Un complemento tan útil como el cinturón se ha transformado en un elemento cambiante; además de ajustar el pantalón, las tendencias lo han convertido en un accesorio que ha pasado a adornar la cadera, a situarse bajo el pecho, y la hebilla es el detalle perfecto para decorar un bolso o unos zapatos.
El diseño de Haider Ackerman para Tom Ford que lució Bella Hadid en el último Festival de Cannes lo deja claro, las cosas han cambiado: los cinturones son un complemento más con el que jugar con el estilismo y no solo un elemento útil del vestuario.
La modelo lució un conjunto de pantalón y blusa de cuello alto con corte inferior irregular que dejaba al descubierto la cintura, sobre la que lucía un finísimo cinturón sobre la piel.
Las bragas de los bikinis con cinturón y hebilla son habituales, un detalle que provoca un efecto óptico de sujeción que no es real, pero resulta atractivo.
Cinturones dobles, anchos o finos, ajustados a la cintura o caídos hacia uno de los lados de la cadera, de cuero o de pequeñas joyas pulidas con cristales y abalorios, todo es posible, incluso en bikini o bañador, donde los finísimos de cristales potencian los reflejos del sol sobre la piel.
Amuleto y símbolo de estatus
En su origen, el cinturón era considerado un símbolo de estatus para ajustar las prendas, un elemento estético pero también espiritual y cargado de simbolismo utilizado como amuleto y protector, con componentes tanto sagrados como paganos, como medallas, medias lunas, crucifijos, relicarios, bolsitas de tela, higas, cuentas de azabache, coral o vidrio, campanillas de plata o de estaño, colmillos o patas de tejón, entre otros muchos.
Todos ellos se les ceñían especialmente a los niños para hacer frente a enfermedades y hechizos, desde los más costosos en plata a los más sencillos en tela, en función de las posibilidades económicas de cada familia.
Sin embargo, actualmente, bajar la cintura a un límite excesivo ha llevado a convertirlo en una pieza necesaria en los diseños de Tory Burch; incluso Chanel ha adornado sus minifaldas con él en la cadera sin que resultara una necesidad para sujetarlas; Prada los cose directamente a esa altura y el accesorio pasa a formar parte del patrón.
En su última colección, Santamarta, la firma liderada por Alfredo Maestro y Marta Maté con prendas que buscan minimizar el impacto ambiental, ha presentado varias piezas donde el cinturón aparece descontextualizado.
En un vestido inspirado en el flamenco contemporáneo sitúan la cintura con trabillas en el escote, y en una falda, que combinan con un top, lo colocan a la altura del muslo.
Los cinturones joya y los más armados van directamente a la cintura, para marcar y definir la silueta; son anchos y circundan el cuerpo con una lazada hacia adelante o bien en la espalda.
Accesorio sobre accesorio
Los bolsos son otro de los complementos donde los cinturones son la estrella. La creadora Angie Vasquez hace que uno de ellos abrace el contorno de un 'cluch' dorado, muy propio para las noches de fiesta.
Balmain hace lo propio en su colección para el próximo otoño- invierno ciñendo la forma y silueta de las diferentes versiones de su bolso Sphynx y con enorme hebilla abraza la estructura del mini bolso Anthem.
Pero la firma francesa no se limita a ellos: botas, botines y sandalias también brillan con las hebillas de un cinturón. EFE
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