Agencias

El dolor del regreso, la violencia y Asia Argento en un filme venezolano en Cannes

El dolor del regreso, la violencia y Asia Argento en un filme venezolano en Cannes

Cannes, Francia, 20 Mayo 2026 (AFP) -

Un sueño recurrente sobre una casa abandonada. De ahí surgió "La muerte no tiene dueño", una película del venezolano Jorge Thielen Armand sobre el vacío de los que vuelven a su país, protagonizada por la actriz italiana Asia Argento.

El filme, presentado en la Quincena de Cineastas, cuenta la historia de Caro, la hija del dueño de una gran hacienda en Venezuela que regresa al país tras la muerte del padre para vender la propiedad.

Instalada en Italia, esta mujer de semblante arisco y cuerpo tatuado descubre en qué estado se encuentra la mansión donde creció: medio en ruinas, devorada por una exuberante vegetación y... habitada por varios de los empleados del fallecido dueño.

Sobre el origen de la historia, Armand explica que cada vez que se despertaba de ese sueño frecuente sobre un edificio abandonado, pensaba en lo que dejó atrás cuando se fue de su país hace dos décadas.

El filme es "como la pesadilla de regresar a Venezuela y encontrar que ese viejo yo está podrido y que ya no hay nada", explica a AFP el cineasta, nacido en Caracas en 1990.

"Es una película para quienes han dejado algo atrás y regresan y se encuentran que son extranjeros en su viejo refugio y, por ende, serán extranjeros para siempre en todos lados", añade.

En una secuencia, la misma Caro, interpretada por Asia Argento, lo dice: "Este país me trae recuerdos malos".

La estrella italiana estuvo en Venezuela un mes entero antes de filmar la película, ensayando en los espacios, conociendo a algunos de los actores no profesionales y aprendió español.

- "Una decisión 100% visceral" -

"Vi sus fotos y algo en sus ojos me dijo que era ella, fue una decisión 100% visceral", recuerda el cineasta. "Fue una colaboradora fenomenal, muy instintiva".

Para el cineasta, el pasado de la intérprete --una de las que iniciadoras del movimiento #MeToo tras revelar que había sido violada por el productor Harvey Weinstein--, podía aportar mucho a la historia.

"Me interesé mucho por su persona, lo que ella significa, su vida y estaba convencido de que eso podía darle algo a la película", cuenta el venezolano, que ahora reside principalmente en Canadá.

Las escenas violentas están muy presente en el largometraje, desde la tensión en un encuentro con policías hasta varias secuencias sanguinolentas.

"La violencia en mi película y en Venezuela puede ser una cosa omnipresente, que está en la forma de hablar, en los gestos, en los miedos, en el físico también".

A medida que avanza la historia, las secuencias se llenan de una violencia cada vez más gráfica, casi hasta rozar el cine de terror.

Para "La muerte no tiene dueño", en la que trabajó seis años, Thielen Armand se planteó rodar en Colombia, pero al final decidió filmar en su país.

"No hay ningún lugar en el mundo como Venezuela que tenga esas cualidades [...] tanto visuales como sonoras, esas contradicciones y ese aspecto surreal donde nada es cierto", explica.

Se trata de la tercera película del cineasta. Sus anteriores obras, "La soledad" (2016) y "La fortaleza" (2020), también están situadas en Venezuela y muestran las crisis que han sacudido al país latinoamericano.

"Cada película para mí es un retorno, una forma de excavar mi historia personal, de ir a un lugar que para mí es como un vicio, en el sentido de que es algo que me da placer, pero que también sé que me contamina y que me daña, pero necesito hacerlo", asegura.

es/meb/an