El ex NBA Raul Neto encara sus últimos años con el sueño de mantener al Burgos en la elite
Verónica Ramos
Burgos (España), 29 abr (EFE).- El brasileño Raul Neto, jugador del San Pablo Burgos, asegura que se encuentra en uno de los últimos años de su carrera en el que se centra no tanto en los puntos individuales que pueda conseguir sino en sostener a un equipo que pelea por seguir en la ACB (máxima categoría del baloncesto español).
"Yo quiero vivir el momento, no estoy pensando como al principio de mi carrera que pensaba 'en dos años quiero estar aquí, en tres años allá'. Quiero estar aquí donde estoy ahora y aprovechar y disfrutar", confiesa el jugador en una entrevista con la Agencia EFE.
A sus 34 años, con una carrera marcada por la NBA, dos graves lesiones y una vida cada vez más decantada por la familia, Neto no se permite mirar demasiado lejos: ni hacia la élite que dejó atrás ni hacia una retirada que asoma en el horizonte.
El brasileño reconoce que, por primera vez en muchos meses, vuelve a sentirse físicamente cerca de la versión que persigue desde su llegada a Burgos (norte de España).
"He jugado sin pensar", explica como quien describe una liberación más que un partido y después de semanas conviviendo con molestias y dudas físicas, incluso durante esta pasada semana cuando su mejor noche llegó justo cuando el equipo más lo necesitaba, en una temporada donde cada victoria pesa más que cualquier lucimiento personal.
'Raulzinho' Neto aterrizó en Burgos imaginando una lucha por cotas mayores, 'playoffs' incluso, y no una batalla por evitar el descenso y esa diferencia entre expectativa y realidad ha sido uno de los golpes más inesperados de su curso en España.
Sin embargo, lejos de frustrarse, ha optado por aplicar la filosofía que dice haber aprendido por medio de sus lesiones: aceptar el camino, incluso cuando no era el previsto.
"No vine para esto, pero ahora hay que luchar", resume el jugador que reconoció que desde su grave lesión de rodilla en 2023, el baloncesto ya no ocupa sólo el centro de su vida.
El base confiesa que nunca contempló algo así para sí mismo, precisamente por el extremo cuidado físico con el que construyó su carrera, pero aquella parada forzosa le permitió ganar algo que antes sacrificaba: tiempo con su familia, estar con su hijo al nacer, crecer como padre y marido; una ganancia emocional imposible de medir en estadísticas.
También revisa sin dramatismo su paso por el Barça, una etapa en la que creyó estar preparado para regresar al máximo nivel europeo, pero en la que su cuerpo volvió a poner límites.
En el jugador no hay arrepentimiento, aunque sí realismo, y aunque esto le lleva hoy a no cerrar del todo la puerta de la NBA, sí admite que, por edad y condición física, resulta improbable.
"Tengo que ser honesto conmigo mismo", dice el jugador que entiende cómo funciona una liga donde "se apuesta más por jugadores jóvenes con futuro que por la experiencia".
Pese a ello, su recuerdo de Estados Unidos permanece intacto y recuerda con especial cariño de su etapa en Utah, del último partido contra Kobe Bryant, del All-Star de 'rookies' (novatos) y de sus años en Washington, donde disfrutó de uno de sus roles más protagonistas.
Con Brasil mantiene la misma conexión emocional de siempre, aunque admite que su situación familiar condiciona cualquier regreso inmediato a la selección tras "una temporada tan larga como esta" volver a casa "y un mes fuera con la selección", ya no decide sólo el jugador; también decide el padre.
En un vestuario presionado por la permanencia, Neto cree que su mayor aportación puede ser invisible en la estadística: calma y experiencia, dos cosas que le han enseñado a reducir el ruido, a evitar que "el aro se haga más pequeño" cuando la presión aprieta.
Y quizá esa sea precisamente la versión más valiosa de Raúl Neto en este Burgos: no tanto la del ex NBA que aún puede firmar noches brillantes como la del último domingo en Manresa, sino la del veterano que intenta que el miedo no paralice a nadie.
Sobre su legado en Burgos, tampoco habla de grandes gestas sino de algo más terrenal, pero no menos importante: salvar al club, corresponder a una afición que define como única y dejar, aunque sea por una sola temporada, la huella de quien estuvo en un momento delicado para recordar que aún sabe competir. EFE
1011865
vfr/grg/cmm
(Recursos de archivo en EFEServicios: 8023474902depor)