Mar Marín
Rabat, 22 may (EFE).- La difusión de un vídeo grabado por un ciudadano emiratí que supuestamente incitaba al matrimonio con menores en Marruecos ha provocado una ola de indignación en el país y reactivado el debate sobre la abolición de esta práctica, que enfrenta a defensores de derechos humanos con los sectores más conservadores de la sociedad marroquí.
El vídeo, ampliamente difundido en redes sociales, ha generado denuncias públicas, peticiones de investigación y nuevas críticas contra las excepciones legales que permiten matrimonios de menores en Marruecos pese a que la ley fija la edad mínima para casarse en 18 años.
La reforma de la Moudawana -el Código de Familia marroquí- en 2004 estableció oficialmente los 18 años como edad mínima legal para contraer matrimonio. Sin embargo, la normativa permite que los jueces autoricen excepciones.
En la práctica, denuncian organizaciones de derechos humanos, estas excepciones se han convertido en una puerta abierta al matrimonio infantil.
Además, muchas familias recurren a la Fatiha -la lectura de la primera sura (capítulo) del Corán- para justificar estas uniones.
Según el último informe del Consejo General del Poder Judicial, los tribunales marroquíes autorizaron más de 10.000 matrimonios de menores durante 2024, principalmente en áreas rurales pobres.
El vídeo de la polémica
El vídeo que ha desatado la polémica mostraba a un emiratí haciendo comentarios sobre niñas de 14 años en Marruecos interpretados como una promoción del matrimonio infantil y la explotación de menores.
Una de las primeras en reaccionar fue la asociación marroquí 'Manos fuera de mi hijo', que pidió a la Fiscalía una investigación urgente.
También respondió con contundencia la Coalición Dounia contra el matrimonio infantil, una plataforma creada en 2019 y que estima que en Marruecos se realizan unas 30.000 bodas infantiles al año.
El autor del vídeo fue detenido esta semana en Emiratos y condenado a tres años de cárcel por un delito que, según medios marroquíes, "se castiga con mayor severidad porque ataca directamente las relaciones fraternales" entre ambos países.
La infancia rota de Dounia
Dounia (Mundo) es el nombre colectivo de las víctimas elegido por la plataforma para denunciar el matrimonio infantil. Hay muchas Dounias que empiezan a alzar su voz en Marruecos. Como la niña que dejó la escuela a los 13 años para casarse con un hombre de 38 años y rico.
"Mi familia me decía que viviría muy bien con él", recuerda en un crudo testimonio recogido por la organización Derechos y Justicia. "Me obligó a usar el niqab porque era religioso", continúa. "Yo quería seguir jugando con mis amigas, divirtiéndome, como cualquier niña".
Los tribunales rechazaron formalizar el matrimonio, pero la boda se hizo por la Fatiha.
Su primera relación íntima "fue una violación. Me apretó las manos y me pidió que aguantara, repitiendo que era mi marido. Siempre usaba argumentos religiosos. No puedo describir lo que sentí entonces, pero rompí a llorar".
Hoy, esta 'Dounia' ha recuperado su vida. Ha vuelto a estudiar y es diplomada en peluquería. Ha pasado página.
También Khadija sueña con pasar página. Se casó a los 17 años imaginando un matrimonio "como los de las series turcas". Nada más lejos de la realidad. "Mi vida real se redujo a trabajar en el campo y hacer las tareas domésticas".
"Pienso mucho en mi vida desperdiciada, en los estudios que podría haber continuado y me aferro a la esperanza de reconstruir mi vida, de formarme para una profesión", relata en la web de Derechos y Justicia.
El debate político sobre la reforma
A cuatro meses de las próximas elecciones en Marruecos, la reforma del Código de Familia pendiente ha quedado aparcada y con ella la esperanza de colectivos feministas de acabar con el matrimonio infantil a corto plazo.
La reforma sigue enfrentando resistencia de sectores conservadores e islamistas que consideran que algunos cambios contradicen interpretaciones tradicionales del derecho islámico.
"Mientras existan excepciones legales, seguirá existiendo el riesgo de explotación de niñas", advierte la Coalición Dounia.
El matrimonio infantil, denuncia un juez de familia en la ONG Derechos y Justicia, "es sinónimo de explotación y sufrimiento".
"Durante toda mi carrera como juez, nunca he visto un matrimonio de una menor que haya funcionado". EFE
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