Hernán Bahos Ruiz
Redacción Deportes, 18 jul (EFE).- A veinticuatro horas de caer el telón de la edición 23 de la Copa del Mundo con la final entre España y Argentina en Nueva York, muchos partidos e incidentes siguen siendo objeto de debate, crítica y teorías.
La intervención directa en sanciones disciplinarias de figuras, las pausas introducidas a cada uno de los 104 partidos y el calvario logístico vivido por delegaciones destacan entre las controversias de un Mundial que ha superado registros y expectativas.
.1. El caso Balogun demostró que la FIFA y Trump también juegan
La suspensión provisional de una tarjeta roja al delantero estadounidense Folarin Balogun abrió una grieta en el torneo y a las relaciones de la FIFA con la UEFA, y de esta entidad con Estados Unidos.
Expulsado el 1 de julio en la fase de dieciseisavos contra Bosnia y Herzegovina, la Comisión Disciplinaria le conmutó la sanción amparándose en el discrecional artículo 27 del Código Disciplinario.
De esta forma quedó habilitado para jugar el partido de octavos de final contra Bélgica el 6 de julio.
La controversia escaló cuando el presidente Donald Trump confesó haber llamado a Gianni Infantino para interceder en el caso, lo que desató quejas formales de la Real Federación Belga (RFBF) y el rechazo de la UEFA. Aunque Estados Unidos alineó a Balogun, Bélgica zanjó la tensión en la cancha con una goleada por 1-4 en Seattle.
Pero este 'beneficio' no fue el primero. El 13 de noviembre, Cristiano Ronaldo sufrió una conmutación idéntica bajo un "periodo de prueba de un año" tras ser expulsado por propinar un codazo al defensor irlandés Dara O'Shea durante el penúltimo partido de Portugal en las eliminatorias para el Mundial.
A CR7 le cabían tres partidos de suspensión por esa tarjeta roja, lo que equivalía a dejarle por fuera del último partido de eliminatorias del equipo de las Quinas, y de los dos primeros partidos de la fase de grupos del Mundial, pero la Comisión Disciplinaria le permitió jugar sin problemas en lugar de cumplir los tres partidos de sanción correspondientes.
2. 'Cooling Breaks': Salud, nueva esencia y negocio
La FIFA implementó pausas obligatorias de hidratación de tres minutos en los minutos 22 y 67 de cada juego, sin importar las condiciones climáticas.
Si bien los expertos médicos respaldan la medida para bajar la temperatura corporal y prevenir la fatiga, el análisis táctico (match momentum) revela que estas pausas quiebran el ritmo de juego.
Entrenadores como el argentino Marcelo Bielsa y el alemán Thomas Tuchel criticaron la medida. Coincidieron en que altera "la esencia" del fútbol y lo fracciona al estilo de los deportes estadounidenses.
Aunque Gianni Infantino insistió en que la decisión es "puramente deportiva" y no genera beneficios económicos directos para la FIFA, las pausas se han convertido en una lucrativa ventana comercial para las cadenas de televisión, y se perfilan como un activo atractivo para los próximos paquetes de derechos de transmisión.
3. Tensiones geopolíticas y el calvario de Irán
La celebración de la edición 23 de la Copa del Mundo en tres países distintos no fue ajena a las serias fricciones políticas entre algunos países, ni a las estrictas medidas migratorias de Estados Unidos que pusieron a pagar los platos rotos a varias selecciones.
El centrocampista ghanés Thomas Partey, que se ha declarado no culpable de siete cargos de violación y uno de agresión sexual en el Reino Unido, no pudo ingresar a Canadá.
Sin embargo, la peor parte la llevó la selección de Irán.
Debido a trabas de visado y preocupaciones de seguridad en Arizona, la FIFA ordenó trasladar la base del Team Melli a la ciudad mexicana de Tijuana.
Resultó un calvario viajar en la mañana a Estados Unidos para jugar sus tres partidos de la fase de grupos y tener que volver a México al final de la jornada. En Los Ángeles se enfrentó con Nueva Zelanda (15 de junio) y Bélgica (21), y Seattle fue el teatro del partido contra Egipto (26).
Esto impidió su aclimatación y generó un desgaste físico extremo.
Además, gran parte del cuerpo técnico y el presidente de su federación, Mehdi Taj, no recibieron visados a tiempo, lo que los obligó a trabajar a distancia.
Golpeados previamente por la suspensión de su liga local debido al conflicto bélico de febrero de 2026, Irán quedó eliminado invicto con tres empates, calificando su experiencia como un "desastre".
4. Tormentas en el arbitraje y el VAR
Cuatro compromisos clave quedaron bajo la lupa por discutidos fallos arbitrales y las decisiones derivadas de la consulta a la tecnología:
Argentina-Egipto (Octavos de final): Egipto presentó una queja formal tras ser eliminado, señalando la anulación de un gol por una supuesta falta previa tras una larguísima revisión del VAR, además de un penalti no revisado sobre Mohamed Salah.
Egipto-Irán (Fase de grupos): Un gol agónico en el Lumen Field del iraní Shojae Khalilzadeh, que clasificaba a su país y eliminaba a los Faraones, fue negado por un milimétrico fuera de juego.
Portugal-Croacia (Dieciseisavos de final): Los Vatreni estallaron contra el arbitraje y el VAR en Toronto por la anulación de un gol de Joško Gvardiol en el tramo final. Era el empate 2-2 y el paso a una prórroga. Los de Luka Modric se fueron reclamando también un penalti.
Argentina-Argelia (Fase de grupos): A pesar del triplete de Lionel Messi, el debut argentino se vio envuelto en polémica por un fuerte pisotón del astro albiceleste sobre el defensor argelino Aïssa Mandi que el cuerpo arbitral no sancionó con tarjeta roja directa. EFE
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