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El Mundial comienza en México convertido en el mayor reto de la FIFA

El Mundial comienza en México convertido en el mayor reto de la FIFA

Óscar González

Redacción Deportes, 11 jun (EFE).- La Copa del Mundo 2026, la más grande de la historia, con 48 selecciones y tres países organizadores, comienza este jueves en Ciudad de México y Guadalajara convertida en un reto para la FIFA.

La organización tiene que acometer el torneo con una guerra abierta, protestas en México y polémica por el precio de las entradas y por las restricciones de visados impuestas por Estados Unidos, que han afectado, incluso, a uno de los árbitros elegidos para dirigir la competición.

Cuando hace ocho años, en la antesala del Mundial de Rusia, el congreso de la FIFA le otorgó la organización de la Copa del Mundo 2026 a la candidatura norteamericana, la elección se vio como una oportunidad para dar un salto adelante: ampliar el torneo, con más selecciones, más partidos y, sobre todo, mayores ingresos.

Ganaban las Confederaciones, que aumentaban sus cuotas de participación, las federaciones y hasta los clubes, porque la FIFA ha sido generosa en el reparto de dividendos. Aparentemente, sólo perdían, una vez más, los jugadores, sometidos a un estrés mayor, con más partidos, grandes desplazamientos e intenso calor.

Hace ocho años, nada hacía presagiar los numerosos problemas que afronta el torneo. Porque esta vez, la FIFA no ha podido implantar su 'república independiente', esa que le permitió salir indemne frente a las protestas por otorgar el torneo a la Rusia de Putin, ahora sancionada, o las reclamaciones de organizaciones humanitarias por las condiciones laborales de los emigrantes en Catar.

Ahora, es distinto. El presidente, Gianni Infantino, ha tenido que mantener un complicado equilibrio para lograr la participación de Irán, en guerra con Estados Unidos desde finales de febrero, sin enemistarse con el presidente norteamericano, Donald Trump, al que agasajó con un inédito Premio de la Paz en la gala del sorteo.

Desplazar el cuartel general del 'Team Melli' de Tucson (Arizona) a Tijuana, en la frontera mexicana, ha sido una solución de emergencia que no ha aliviado la tensión que provoca la negativa a conceder visas a aquellos que han tenido relación con la Guardia Revolucionaria Islámica, que Estados Unidos incluye en la lista de organizaciones terroristas.

Según indicó el pasado sábado el embajador de Irán en México, Abolfazl Pasandideh, los miembros de la selección persa cuentan "con permisos limitados que les permiten ingresar únicamente durante el tiempo necesario para disputar los encuentros y abandonar el país ese mismo día", una situación que provoca desventaja respecto a sus rivales, según el funcionario.

Irán jugará sus dos primeros partidos, contra Nueva Zelanda (15 de junio) y Bélgica (21 de junio) en Los Ángeles, a menos de una hora en avión de Tijuana, pero el tercero en Seattle, a más de seis horas, frente a Egipto, el 26.

Las siete horas que estuvo el sábado retenido en el aeropuerto de Chicago Aymen Hussein, la estrella de la selección iraquí, cuando iba a disputar el amistoso con su selección frente a Venezuela y, sobre todo, la expulsión del somalí Omar Abdulkadir Artan, el mejor árbitro africano de 2025, han aumentado la polémica.

Artan fue uno de los 52 árbitros seleccionados para el torneo de este verano. Sin embargo, el fin de semana, tras aterrizar en el Aeropuerto Internacional de Miami procedente de Turquía, se le denegó la entrada a EE. UU. debido a "problemas con su verificación de antecedentes" no especificados, tras once horas de espera.

El Mundial en México, mientras, convive, a escasas horas de la inauguración, con las protestas de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), que desde el 1 de junio inició un paro nacional, en demanda de mejoras salariales y del sistema de pensiones, y ha bloqueado con manifestaciones las principales vías de la capital y accesos al estadio Azteca.

Además, el precio de las entradas, que se ha disparado en Estados Unidos, donde es legal la reventa, le ha supuesto a la FIFA numerosas críticas por implantar por primera vez en una Copa del Mundo la política de "precios dinámicos" que rige en los principales espectáculos deportivos del país. Estos se ajustan en función de la demanda y ya se pagan miles de dólares por un asiento en la final del 19 de junio.

Y, con todo, al fondo aparece al fin el fútbol. Con el octavo intento de México de ganar un partido inaugural, con el argentino Lionel Messi dispuesto a consagrarse como el mejor de la historia y el español Lamine Yamal a destronarlo. En busca, como señaló Infantino la víspera, del trofeo más icónico del mundo. "El más increíble. Un trofeo que le permite a la gente soñar". EFE

og/cmm