El presidente de Portugal promulga una reforma que restringe la Ley de Nacionalidad
Lisboa, 3 may (EFE).- El presidente de Portugal, António José Seguro, promulgó este domingo una alteración de la Ley de Nacionalidad presentada por el Gobierno de centroderecha que busca dificultar la obtención del pasaporte, aunque señaló que habría querido un mayor consenso parlamentario.
En un comunicado publicado en la web de la Presidencia de la República lusa, Seguro recalcó además la importancia de que los procesos pendientes no se vean afectados por esta reforma.
La norma, que tuvo que ser alterada tras una revisión del Constitucional que identificó varias irregularidades, fue finalmente aprobada en el Parlamento el pasado 1 de abril con los votos de la derecha y la ultraderecha.
"A pesar de la mayoría parlamentaria que aprobó la legislación, el presidente reitera que la revisión de una ley de tan reforzado valor e importancia como la Ley de Nacionalidad debe basarse en un mayor consenso en torno a sus principios esenciales, distanciándose, como ya tuvo la oportunidad de mencionar, de 'cualquier signo ideológico del momento", argumentó Seguro en la nota.
De esa manera, el mandatario añadió, se evitaría que la norma "fuera objeto de sucesivas alteraciones", que irían "en detrimento de la seguridad jurídica y, por consiguiente, de las personas y del riesgo de afectar la indispensable credibilidad de las instituciones".
Aun así, Seguro, que asumió funciones como presidente del país el pasado marzo, señaló que las irregularidades identificadas por el Tribunal Constitucional "fueron revisadas globalmente en la nueva legislación" y consideró que han logrado "superar" esos fallos.
El jefe del Estado explicó que ha decidido promulgar esta alteración de la ley al considerar que "los criterios más exigentes y el aumento de los plazos para poder adquirir la nacionalidad no impiden la protección humanitaria imprescindible y la deseable integración de los niños y menores nacidos en Portugal, hijos de inmigrantes".
Por otro lado, Seguro señaló la importancia de que se garantice que los procesos pendientes no se vean afectados por esta revisión, ya que "constituiría una indeseable quiebra de confianza en el Estado, a nivel interno y externo"; y que se respeten los plazos fijados para las tramitaciones sin que les afecte "la lentitud" de la Administración.
Una de las principales alteraciones de esta ley es el aumento del plazo de residencia legal necesario para poder solicitar la nacionalidad, que pasa a ser de diez años para los extranjeros, a excepción de los que sean originarios de países de la Unión Europea y lusófonos, que necesitarán siete años.
El Gobierno presentó por primera vez esta propuesta en junio del año pasado, cuando anunció un paquete de medidas migratorias para frenar la llegada de inmigrantes en situación irregular. Desde entonces, ya se han aprobado y promulgado la creación de una policía de fronteras y cambios a la Ley de Extranjería.
El presidente de Portugal también recibió otra ley aprobada en abril en el Parlamento por la derecha gobernante y la extrema derecha que modifica el código penal e incluye la pérdida de la nacionalidad en determinados casos y que fue remitida al Tribunal Constitucional para su revisión por el Partido Socialista luso.
Sobre esta segunda norma, el mandatario explicó este domingo que aguarda a la decisión de los magistrados antes de decidir si veta o promulga el texto. EFE
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