El primer monje robot de Corea del Sur desfila en Seúl para marcar el cumpleaños de Buda
Seúl, 16 may (EFE).- Gabi, el primer monje robot de Corea del Sur, fue uno de los protagonistas este sábado del tradicional desfile de linternas para celebrar el cumpleaños de Buda en Seúl, después de su ceremonia de iniciación en el templo Jogyesa de la capital surcoreana a mediados de la semana pasada.
"Si a los niños les dices que carguen faroles budistas y que eso se hace desde la época de Goryeo, ellos vienen simplemente porque hay luces, porque es divertido. Pero si va un robot, los niños saldrán a verlo", explicó recientemente a EFE en una entrevista el monje Seongwon, director del departamento de Cultura de la Orden de Jogye.
Gabi forma parte de los esfuerzos de la principal orden budista de Corea del Sur por atraer nuevos fieles en un país donde la mayor religión organizada es el cristianismo.
Seongwon explicó a EFE que la idea original fue simplemente usar robots durante el tradicional Festival de los Faroles, una celebración tradicional declarada Patrimonio Cultural Inmaterial por la UNESCO.
"En ese momento no pensábamos en una ceremonia de recepción de preceptos ni nada parecido", confesó el monje.
Sin embargo, ya que el robot iba a participar en el evento como parte de la comunidad, el grupo decidió que sería buena idea establecer una serie de reglas comunes.
"Aunque nosotros se las demos al robot, significa que somos un mismo equipo. Y para formar un equipo, en el budismo se hace una ceremonia de recepción de preceptos", explicó Seongwon.
"No sobrecargarse"
Los monjes tuvieron que idear cinco preceptos adecuados, para lo que buscaron la ayuda de la inteligencia artificial (IA). Aunque los resultados no fueron exactamente lo que esperaban.
"Un precepto no es una norma ética del tipo 'hagamos bien esto'. Un precepto consiste en dejar claro lo que está prohibido. Es decir: 'No hagas esto' (...). Pero ChatGPT tenía un poco esa tendencia. Intentaba formularlo de una manera demasiado positiva. Entonces pensé que ChatGPT o Gemini quizá no comprendían con precisión el concepto de nuestros preceptos", reconoció el monje.
Finalmente, la orden acordó las cinco reglas: no dañar la vida; no dañar objetos u otros robots; seguir las instrucciones humanas; no engañar; y por último no sobrecargarse.
"Nosotros, cuando bebemos alcohol, nos sentimos bien, nos exaltamos, ¿no? Así que pensé: ¿cómo podría expresarse eso en un robot? Y lo formulé como 'no te sobrecargues'", explicó Seongwon.
Las imágenes de la ceremonia, celebrada el pasado 6 de mayo en el templo Jogyesa de Seúl, rápidamente se volvieron virales, y la historia apareció en los medios de todo el mundo.
Budismo familiar
Junto a Gabi, otros tres robots desfilaron también este sábado durante el Festival de los Faroles: Seokja, Mohee y Nisa.
Para Seongwon, el objetivo de los robots budistas es claro: lograr que los jóvenes coreanos sientan el budismo como algo familiar.
"Si queremos acercarnos a la sociedad, creo que al principio es más importante familiarizarnos con la sociedad al estilo coreano. ¿Cómo vas a convertir al budismo a alguien que ni siquiera viene al templo?", dijo el monje.
Por eso, para Seongwon, no importa si los que acudan este fin de semana a ver a los robots se convierten al budismo inmediatamente.
"No creo que los jóvenes de ahora vayan a venir de repente por conversaciones religiosas o reflexiones filosóficas profundas", aseguró el monje.
Pero al generar un contacto directo y cercano con la sociedad, su orden apuesta por el largo plazo: "Hacer que la gente se divierta y se sienta feliz, y que algún día piense: 'Voy a volver a aquel Jogyesa al que fui una vez'", explicó. EFE
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