David Ramiro
Madrid, 29 may (EFE).- El Rayo Vallecano ha despedido la temporada con un sabor amargo por la derrota en la final de la Liga Conferencia frente al Crystal Palace, pero con un importante impulso económico gracias al extraordinario curso firmado en Europa que le ha supuesto embolsarse 18,9 millones de euros de la UEFA.
El sueño europeo de levantar la copa de la Liga Conferencia se desvaneció esta semana en el Red Bull Arena de Leizpig, hasta donde se desplazaron más de doce mil aficionados, lo que supuso el ochenta por ciento de los abonados, muchos de ellos haciendo grandes esfuerzos a nivel económico, ya que fue imposible subirse a un viaje en vuelo charter, sin alojamiento ni entrada, por menos de 850 euros. Por ello muchos aficionados optaron por hacer escalas o acompañar el viaje con un tren para abaratar algo el coste.
La temporada llevada a cabo por el Rayo Vallecano con Íñigo Pérez al frente como entrenador ha sido la culminación de un excelente trabajo que lleva haciéndose los últimos años desde el ascenso a Primera en 2021 con Andoni Iraola.
Este curso, con una plantilla de enorme calidad, muy comprometida y con un valor de mercado, según Transfermarkt, de 107,3 millones de euros, casi cinco veces menos que la del Crystal Palace (541,30), el Rayo ha estado a punto de obrar el milagro de ganar el primer título continental de su historia en sus 102 años de existencia.
Ese buen rendimiento en Europa le ha reportado al Rayo Vallecano un suculento botín de dinero de 18,9 millones de euros, cuatro de ellos por haber sido subcampeón. A eso podrían sumarse los once de la Liga española tras finalizar octavo el campeonato, la mejor posición de la historia por tercera vez, la segunda consecutiva.
Todo ello con un presupuesto que ronda los 50 millones de euros, el cuarto más bajo de Primera este último curso, pero que se verá ampliado algo para la próxima temporada.
La esperanza que tiene la afición es que esta campaña con tan buenos resultados sirva de punto de inflexión para hacer crecer al club en todos los aspectos, sobre todo en infraestructuras y apoyo a la cantera y al fútbol femenino para dotarlo de más recursos, igual que al primer equipo, que en los últimos tiempos ha logrado retener a sus principales estrellas.
Otro tema es el del estadio. Raúl Martín Presa, presidente del Rayo, quiere uno nuevo, más grande, con capacidad para unas 25.000 personas, pero en otra ubicación, y la afición lo que quiere es una reforma pero que se mantenga en el mismo emplazamiento, en el corazón del barrio. Al final, la Comunidad de Madrid, su propietaria, ha asegurado que el estadio no se moverá, pero que debe sufrir una profunda renovación. Aun así, el problema parece encallado.
Ese es uno de los muchos problemas que tiene el Rayo y de cuya gestión está harta la afición, que critica a Presa por el poco mantenimiento del estadio y la Ciudad Deportiva, el precio de los abonos, la compra de entradas sólo de forma presencial, el descuido con la fundación o las trabas que pone a cada iniciativa que parte desde la afición, con la que tiene un enfrentamiento enquistado desde hace años. EFE
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