El 'Tour de las Flores' atrae a cientos de visitantes a la ciudad nicaragüense de Catarina
Managua, 2 nov (EFE).- Un mosaico de margaritas, lirios, gladiolas y girasoles colorean los campos de la comarca Pacaya, situada en el suroeste de Nicaragua, donde la floricultura combina una tradición ligada al Día de los Fieles Difuntos con una alternativa de turismo rural que atrae a centenares de visitantes.
En vísperas del 2 de noviembre, cuando las familias nicaragüenses acuden a los cementerios para honrar la memoria de sus seres queridos fallecidos, las plantaciones en Pacaya se convierten en escenarios de intenso movimiento, entre el corte de flores para la venta y los recorridos turísticos que permiten disfrutar de los paisajes y conocer los cultivos.
El nicaragüense Isaac Carranza, floricultor de la zona, renta tierras en las que cultiva más de 3.000 plantas de distintas variedades, entre ellas margaritas, disciplinas, jalacate, lirios, gladiolas y girasoles.
La apuesta de Carranza combina la producción comercial con la apertura de los campos al público, para que los visitantes puedan apreciar la belleza de las flores.
"El fin de sembrar estas flores es fomentar el turismo rural para que se deleiten con la belleza que Dios da en las flores", explicó el emprendedor a EFE.
El ciclo de cultivo comienza en junio, cuando los productores preparan la tierra y la siembran para que las plantas alcancen su floración en los meses de mayor demanda.
En la finca que renta Carranza, el corte comenzó el 30 de octubre, con el propósito de comercializar las flores en distintas provincias de Nicaragua durante las fechas dedicadas al Día de los Muertos.
"Se va a sacar a la venta porque no se pueden perder; si las dejamos, se van a marchitar", señaló el floricultor, quien indicó que esta labor se repite cada año.
La actividad también ha abierto una ventana al turismo rural. Durante los últimos días de octubre y principios de noviembre, centenares de personas llegan a la finca de Carranza para participar en el denominado 'Tour de las Flores', una experiencia que permite recorrer las plantaciones y contemplar los campos cubiertos de colores.
Entre flores abiertas, vegetación y aire fresco, los visitantes encuentran un espacio para pasear y entrar en contacto con la naturaleza, mientras los productores suman una actividad turística a una temporada clave para sus ingresos.
En Catarina, del departamento (provincia) de Masaya, el trabajo de las familias floricultoras no solo abastece la demanda de flores para una de las tradiciones más arraigadas de Nicaragua, sino que también transforma los campos de cultivo en un atractivo que conecta la economía rural con la experiencia de quienes llegan en busca de paisajes y color. EFE
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