Agencias

Eurovisión cumple 70 años de integración europea

Eurovisión cumple 70 años de integración europea

Viena, 1 Mayo 2026 (AFP) -

El Festival de la Canción de Eurovisión, marcado este año por un llamado al boicot debido a la participación de Israel, celebra su 70º aniversario con muchas lentejuelas.

Las semifinales serán el 12 y 14 de mayo y la final el 16 en el estadio Wiener Stadthalle de Viena.

Han sido siete décadas en las que ha contribuido a la cultura pop, a los debates sociales y a la integración europea. Pero también ha reflejado las divisiones políticas.

- Tensiones geopolíticas -

Este año, la participación de Israel ha provocado la retirada de varios países europeos en el contexto de la guerra en Gaza.

En 2022 fue la exclusión de Rusia tras la invasión de Ucrania lo que marcó a la opinión pública.

Durante la Guerra Fría, la ausencia de los países del bloque del Este ya ilustraba la división del continente.

En su momento, las participaciones de la España franquista y del Portugal del dictador Antonio de Oliveira Salazar, suscitaron protestas.

Grecia se retiró en 1975 en un contexto de tensiones relacionadas con la invasión de Chipre por parte de Turquía el año anterior.

Armenia se retiró de la edición de 2012, organizada en Bakú, alegando motivos de seguridad en un contexto de fuertes tensiones con Azerbaiyán.

- Una fiesta que reunifica Europa -

La ampliación progresiva del festival ha servido, sin embargo, de catalizador para la integración europea, según Paul Jordan, de la Universidad de Glasgow.

"Estonia lo utilizó para construirse una imagen de país europeo y no de antigua república soviética ya en 2001 y 2002, seguida de Ucrania", que afirmó allí su oposición a Moscú, explica.

Según Galina Miazhevich, de la Universidad de Cardiff, ha sido "un ejercicio importante para plantar una bandera en el espacio europeo y decir: esto es lo que somos".

A su juicio, la apuesta ha salido bien, porque ya no hay, como antes, "dos bloques distintos que intentan hablarse", sino una circulación de influencias con "muchas canciones bilingües".

- Una tribuna social -

Ya en 1961, Jean?Claude Pascal ganó con "Nous les amoureux" (Nosotros, los enamorados), una canción que evoca un amor prohibido e interpretada más tarde como una alusión a la homosexualidad.

El festival se convierte después en un escenario de afirmación cada vez más explícito, en particular con la victoria de la cantante transgénero Dana International de Israel en 1998.

En 2015, Finlandia envía a Pertti Kurikan Nimipäivät, un grupo punk compuesto por músicos con discapacidad intelectual.

En 2021, el artista Jeangu Macrooy, de origen surinamés, abordó el tema de la esclavitud, el racismo y la herencia colonial.

Ese mismo año, la rusa Manizha defendió una canción sobre las presiones que sufren las mujeres y la emancipación femenina, que suscitó controversia en su país.

- Una fábrica de éxitos -

Pero Eurovisión es, ante todo, un concurso de canciones. Y desde que el grupo sueco ABBA alcanzó una notoriedad mundial tras su victoria en 1974, participar en él lleva implícita la promesa de hacer carrera.

La cantante canadiense Céline Dion se dio a conocer fuera del ámbito francófono al ganar el festival para Suiza en 1988 y, en 2021, el grupo italiano Maneskin vio cómo su carrera despegaba muy por encima de la escena europea.

Desde el auge de las redes sociales, cada vez es menos necesario ganar para conquistar a un público muy amplio.

La armenia Rosa Linn, vigésima en 2022, vio cómo su tema "Snap" se volvía viral en Instagram y TikTok, imponiéndose después en las listas internacionales.

- Un bien común -

"Incluso quienes no les gusta Eurovisión se interesan lo suficiente como para tener una opinión al respecto", señala Jordan, que habla de una "referencia cultural compartida".

El interminable recuento al final del espectáculo es, según él, "para todo el mundo un recuerdo de infancia: hemos crecido con este programa y hay una especie de nostalgia".

Los inagotables archivos de Eurovisión suscitan millones de visualizaciones en YouTube, con actuaciones que se han arraigado en la cultura popular, para bien o para mal.

En las décadas de 1980 y 1990 el espectáculo fue considerado kitsch en Occidente.

Hasta que en 2014, la muy mediática victoria de la drag queen barbuda Conchita Wurst para Austria hizo que este "espectáculo grandioso" ganara "respeto", según el experto.

Aunque cada año algunas actuaciones -demasiado vulgares o con un humor local- siguen suscitando incomprensión, cualquiera puede descargarse una o dos canciones en las plataformas de streaming.

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