Fiscal de CPI acusa al "ángel de la muerte" libio de torturas y violaciones en una prisión
La Haya, 19 may (EFE).- La Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) aseguró este martes que el libio Jaled Mohamed Ali el Hishri es "un torturador infame", descrito por sus víctimas como "un ángel de la muerte" que dirigió un sistema de torturas, abusos, violencia sexual y detenciones arbitrarias en las afueras de Trípoli.
En la apertura de la audiencia de confirmación de cargos, la fiscal adjunta Nazhat Shameem Khan pidió enviar el caso a juicio y leyó testimonios de crímenes de guerra y lesa humanidad presuntamente cometidos por El Hishri, que fue el presunto responsable de la prisión libia de Mitiga, uno de los mayores centros de detención del oeste de Libia.
"Uno de sus métodos de tortura preferidos, según describieron los testigos, era disparar a las personas, especialmente en las piernas y las rodillas. También colgaba a las personas con las manos atadas detrás de la espalda y las golpeaba con una pala", agregó.
Khan subrayó que existen "motivos sustanciales" para creer que El Hishri es "penalmente responsable a nivel individual" de 17 cargos de crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos entre 2014 y 2020 como alto responsable de Mitiga, complejo controlado por la milicia SDF/RADA.
Testigos citados por la Fiscalía se refirieron a él como "el ángel de la muerte" y describieron el miedo que generaba entre presos y guardias: uno de ellos afirmó que cuando El Hishri aparecía en la prisión "se podía oír volar a las moscas", en referencia al silencio que imponía su presencia.
El Hishri escuchó este martes la lista de ejemplos de sus presuntos crímenes sin mostrar ninguna reacción, sentado detrás de su equipo de abogados, y vestido con traje, camisa y corbata azules.
Torturas, enfermedades y violencia sexual
Según la fiscal, "cualquiera podía ser arrestado" por la SDF y llevado a Mitiga, ya fuera por "ser percibido como opositor político, enemigo del grupo o de sus aliados, por ser migrante, porque sus opiniones o comportamiento entraban en conflicto con las creencias del grupo, o simplemente porque poseían algo que la SDF quería: dinero, propiedades, tierras o información".
Señaló que "miles" de civiles -hombres, mujeres y niños, tanto libios como extranjeros y migrantes africanos detenidos en su ruta hacia el Mediterráneo- fueron arrestados sin base legal y trasladados a Mitiga, donde sufrían hacinamiento extremo, hambre, enfermedades y torturas continuas.
Además, se usaron enfermedades como la tuberculosis y diversas patologías cutáneas, como forma de castigo, colocando deliberadamente a detenidos en celdas donde podían contagiarse.
La acusación también incluyó graves episodios de violencia sexual contra hombres, mujeres y menores, y señaló que "las amenazas de violación, la desnudez forzada y las agresiones sexuales formaban parte habitual del sistema de abusos" en Mitiga, "independientemente de la edad o género" de los detenidos.
Sobre la sección femenina de la prisión, bajo control directo de El Hishri, Khan relató que las detenidas eran golpeadas, azotadas, arrastradas del cabello y humilladas, muchas veces delante de sus propios hijos.
Además, insistió en que los abusos no fueron "actos aislados" de guardias descontrolados, sino una política deliberada, "generalizada y sistemática", impulsada por El Hishri y otros líderes de la SDF.
El arresto de El Hishri el año pasado y el inicio de este proceso representan la primera vez que un sospechoso comparece ante la CPI por crímenes cometidos en Libia desde que el Consejo de Seguridad de la ONU remitió la situación del país al tribunal hace quince años. EFE
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