Fracasa una moción de censura de una parte de la izquierda contra el Gobierno de Lecornu
París, 6 jul (EFE).- El Gobierno del primer ministro francés, Sébastien Lecornu, logró salir ampliamente airoso de una moción de censura presentada por una parte de la izquierda, y a la que no se sumaron la mayor parte de los socialistas, para criticar su supuesta inacción frente al cambio climático y la última ola de calor.
La moción de censura fue votada por 132 diputados (muy lejos de los 289 necesarios para destituir al Ejecutivo de Lecornu), básicamente los del grupo ecologista y los de La Francia Insumisa (LFI) de Jean-Luc Mélenchon.
La diputada ecologista Charlotte Garin fue la encargada de defender ante el plenario de la Asamblea Nacional esta moción de censura contra el Gobierno, al que reprochó que en la ola de calor de finales de junio hubo "más de 2.000 muertos por su inacción".
"No sólo no han hecho nada, sino que han agravado el problema", señaló Garin, que se refirió entre otras cosas al recorte de recursos para el llamado Fondo Verde, para la aceleración de la transición ecológica o a las políticas agrícolas que favorecen en particular la ganadería intensiva.
En términos generales, acusó a todos los primeros ministros que se han sucedido desde 2017, en los dos mandatos del presidente francés, Emmanuel Macron, de haber "continuado la marcha adelante neoliberal", e insistió en que "el calentamiento climático mata sobre todo a los pobres".
La representante ecologista, cuyo partido había firmado la moción de censura junto a diputados LFI, reclamó "una ruptura" en las políticas climáticas, lo que tendría que traducirse a corto plazo en una rectificación de los presupuestos para 2026 o un "permiso climático" para los trabajadores en caso de fenómeno climático extremo.
También un plan de urgencia dotado con 1.000 millones de euros para poner en marcha dispositivos con los que refrescar los hospitales, las residencias de ancianos y las escuelas.
El primer ministro descalificó las intenciones de esta moción de censura, que a su parecer no se presentó para hacer propuestas frente al cambio climático, sino con una visión puramente electoralista para "crear una posición de fuerzas dentro de la izquierda" de cara a los comicios presidenciales y legislativos de 2027.
Añadió que en caso de haber prosperado y haber tumbado su Gobierno lo único que conseguiría sería "añadir una crisis política a una crisis climática".
Sobre todo, se quejó de que los ecologistas hayan hecho a su Ejecutivo responsable de las muertes de la pasada ola de calor: "Se puede criticar la acción del Gobierno sin instrumentalizar a las víctimas".
Lecornu insistió en que "la gravedad de la cuestión exige no inventar nada", como la acusación de que su Gobierno "tiene muertos en la conciencia".
También señaló lo que a su parecer son contradicciones de los ecologistas y de LFI que "vienen ahora a pedirnos cuentas" cuando en el pasado han criticado la energía nuclear que permite a Francia ser menos dependiente de los combustibles fósiles para generar electricidad o cuando consideraban "la climatización un tabú".
El jefe del Gobierno francés señaló algunas de las políticas de los últimos años para acondicionar al calor los hospitales o las residencias de ancianos.
Pero reconoció que la ola de calor de junio "nos obliga a ir más lejos" porque ha puesto en evidencia la "fragilidad" de personas mayores que viven solas, sobre todo en grandes ciudades, un colectivo en el que se constató un incremento muy significativo en la mortalidad.
El mayor escollo que tiene en el horizonte el Ejecutivo de Lecornu, que es primer ministro desde septiembre del pasado año, es la preparación de los presupuestos de 2027 el próximo otoño, unos meses antes de las elecciones presidenciales en primavera. EFE
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