Agencias

Francia, potencia del videojuego, afronta una crisis histórica pese a sus éxitos mundiales

Francia, potencia del videojuego, afronta una crisis histórica pese a sus éxitos mundiales

París, 24 jun (EFE).- Francia, tercer productor europeo de videojuegos y una de las grandes potencias mundiales del sector gracias a empresas como Ubisoft y a un ecosistema de cientos de estudios, atraviesa una crisis sin precedentes, con despidos masivos, cierres de empresas, estudios bajo control judicial y una financiación que se ha desplomado.

La situación es paradójica. Por un lado, Francia celebra éxitos recientes como 'Clair Obscur: Expedition 33', uno de los videojuegos más aclamados del año, mientras que, por otro, buena parte de su tejido empresarial lucha por sobrevivir en medio de una crisis de alcance mundial.

"El frágil castillo de naipes de la industria francesa de los videojuegos se está tambaleando", destaca una experta citada por Le Figaro.

En el sector se habla de una "hecatombe", con previsiones que apuntan a entre 2.000 y 3.000 despidos sobre un total de unos 15.000 empleos en el país. En ese contexto, el sindicato de Trabajadores de Juegos de Video (STJV) ha convocado una movilización nacional para mañana jueves.

El origen del problema está en el brusco final del auge vivido durante la pandemia: el consumo creció, las empresas compraron estudios con expectativas muy optimistas y abundó el dinero para financiar nuevos proyectos. Hoy ese capital prácticamente ha desaparecido.

Los fondos de inversión han reducido drásticamente su apuesta por el videojuego, atraídos por la inteligencia artificial, y los editores financian muchos menos títulos. El resultado es una oleada de reestructuraciones.

Uno de los casos más graves es el de Nacon, segundo grupo francés del sector, inmerso en un proceso de reestructuración judicial tras las dificultades financieras de su matriz, Bigben Interactive. Varios de sus estudios han sido puestos a la venta, otros ya han cerrado y se esperan nuevos despidos.

También preocupa el futuro de Don't Nod, creador del éxito internacional 'Life Is Strange', que podría quedarse sin liquidez en los próximos meses. Su principal accionista, el gigante chino Tencent, no ha acudido al rescate.

Quantic Dream, otro de los nombres históricos del videojuego francés, anunció recientemente un plan de despidos tras el fracaso comercial de su último lanzamiento.

Ubisoft, el mayor editor francés y uno de los gigantes mundiales del sector, también continúa inmerso en una amplia reestructuración de plantilla.

A la caída de la inversión privada se suma la reducción de las ayudas públicas al desarrollo de videojuegos. Aunque el Estado mantiene incentivos fiscales y subvenciones, las empresas consideran ese apoyo insuficiente para compensar la desaparición de buena parte del capital privado.

Pero la crisis no es solo financiera: también está cambiando la forma de hacer videojuegos. Los grandes proyectos, con presupuestos de decenas de millones de euros y años de desarrollo, encuentran cada vez menos financiación.

En su lugar ganan terreno pequeños estudios capaces de lanzar juegos en pocos meses, con equipos reducidos y costes mucho más bajos.

La inteligencia artificial tiene buena parte de culpa. Aunque los estudios franceses siguen mostrándose reticentes a utilizarla en tareas creativas como el diseño o los guiones, cada vez recurren más a ella para programar y automatizar procesos técnicos.

La IA también reduce las barreras de entrada para nuevos desarrolladores, lo que multiplica el número de videojuegos que llegan al mercado.

Solo la plataforma Steam recibió unos 19.000 nuevos títulos en 2025, una saturación que dificulta recuperar las inversiones incluso cuando un juego logra buenas críticas.

Pese al deterioro del sector, los éxitos de estudios como Sandfall demuestran que Francia conserva uno de los ecosistemas creativos más potentes del mundo. El desafío ahora consiste en encontrar un modelo económico capaz de convertir ese talento en una industria sostenible. EFE

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