Gauff quiere la redención en Roma; Svitolina busca coronar su segunda juventud deportiva
Carlos Expósito
Roma, 15 may (EFE).- La estadounidense Coco Gauff y la ucraniana Elina Svitolina se baten este sábado por la corona del WTA 1.000 de Roma, en un duelo de estilos en el que la norteamericana buscará su redención tras la final perdida el año pasado, mientras que su rival intentará volver a la cima ocho años después de tocar la gloria.
La estadounidense, número 4 del mundo, intentará sacarse la espina en la arcilla romana tras perder la final de la pasada edición frente a la italiana Jasmine Paolini. Buscará conquistar por primera vez el WTA 1.000 de Roma, su primero también en tierra batida, y sumar el cuarto título de esta categoría en su carrera.
Por su parte, la ucraniana, décima del ranking, atraviesa un nuevo gran momento en su carrera y disputará su tercera final en Roma, ocho años después de la última en esta categoría, cuando precisamente conquistó el título en la capital italiana.
El enfrentamiento entre las dos, después de un destacado recorrido en el torneo, apunta a una final muy atractiva, una gran batalla, con estilos distintos que pueden dar lugar, sobre todo, a un espectáculo para el público del Foro Itálico.
Gauff, la redención
La tenista de Atlanta exhibió una capacidad de reacción enorme a lo largo del torneo. En segunda ronda, octavos y cuartos de final, protagonizó remontadas de gran mérito en encuentros que se le complicaron seriamente y en los que estuvo cerca de caer pronto, con la sombra de su derrota en octavos en Madrid presente.
En su camino dejó fuera a varias de las favoritas, entre ellas la rumana Sorana Cirstea, la rusa Mirra Andreeva y su compatriota Iva Jovic. Mostró temple, sangre fría en los momentos de mayor presión y una gran capacidad de respuesta. Lanzó un mensaje contundente y busca reivindicarse.
Sabe lo que es quedarse a las puertas del título en la 'Ciudad Eterna'. Y está contenta con cómo está jugando el torneo, llega confiada a la final, después de haber rozado la tragedia.
"Las primeras rondas fueron bastante difíciles, estuve a un punto de la eliminación y estoy aún más feliz de estar de vuelta en la final. Aprendí algo de cada partido, logré disfrutar cada vez más día tras día", aseveró tras su pase a la final.
Es consciente de que el torneo le sirve como preparación para Roland Garros, una de las grandes citas del calendario, donde este año defiende el título tras imponerse en la final del año pasado a la número uno del mundo, la bielorrusa Aryna Sabalenka.
Svitolina, la matagigantes en Roma
Svitolina es una de las grandes sorpresas de esta edición. Aunque la pista dura es su superficie favorita, donde acumula su mayor porcentaje de victorias, también se adapta con solvencia a la arcilla. La tenista de 31 años está viviendo una segunda juventud deportiva en Roma, donde su recorrido le permitió eliminar a fugras destacadas.
Fue la verduga en esta edición de dos de las grandes favoritas: la kazaja Elena Rybakina y la polaca Iga Swiatek. También dejó por el camino a la checa Nikola Bartunkova, a la estadounidense Hailey Baptiste y a la italiana Noemi Basiletti.
Ya sabe lo que es ganar en Roma, donde disputa su duodécima participación. A lo largo de su carrera conquistó cuatro títulos WTA 1.000, dos de ellos en la capital italiana, además de los logrados en Dubái y Toronto en 2017. Tras alcanzar su cuarta semifinal sobre tierra batida, busca dar un paso más y volver a situarse entre las grandes protagonistas del circuito.
Quiere hacerlo con un enfoque más agresivo, en contraste con su estilo habitual más defensivo. "No tienes muchas oportunidades cuando juegas contra los mejores jugadores. No hay puntos gratis. Tienes que trabajar por cada uno", dijo tras el partido en el que selló el billete a la final.
La tenista de Odesa sabe que no va a ser tarea fácil superar a Gauff y que será un duro combate. Lo afronta sin presión, después de haber atravesado unos años muy complicados marcados por una intensa carga emocional -debido al conflicto que afecta a su ciudad de origen- y personal, además de molestias físicas.
"Intento no ponerme ningún tipo de presión, no tengo nada que perder", aseveró, al defender que "no podría haber soñado con un año mejor". EFE
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