Hallan un cocodrilo y cien reptiles exóticos en un piso de Hong Kong y detienen a la dueña
Hong Kong, 25 jun (EFE).- Las autoridades de Hong Kong detuvieron este jueves a una mujer tras hallar un cocodrilo de metro y medio en el balcón de su domicilio, un avistamiento vecinal que condujo a la Policía a descubrir y decomisar más de un centenar de reptiles protegidos ocultos en su propio apartamento.
El suceso se desencadenó cuando un hombre alertó el miércoles sobre la presencia de un reptil verde en el balcón de un bloque residencial situado en el distrito de Sham Shui Po.
Tras una primera inspección, policías y personal del Departamento de Agricultura, Pesca y Conservación (AFCD) regresaron a la vivienda hoy, donde hallaron gran cantidad de animales catalogados como especies amenazadas.
El saurio que desató la alarma quedó a cargo de la Sociedad Protectora de Animales para someterlo a radiografías y exámenes veterinarios preliminares, mientras que todo el resto de la fauna intervenida quedó a disposición del AFCD para inspección.
Este hallazgo en un área densamente poblada se suma a una reciente operación relámpago, llevada a cabo el pasado 3 de marzo, en la que inspectores irrumpieron en un edificio industrial de Kwai Chung e incautaron catorce reptiles en peligro de extinción, interceptando a un individuo sin las licencias obligatorias.
Entre los animales decomisados figuraban especies estrictamente reguladas por la convención CITES, tales como iguanas de roca, tortugas cabezonas, pitones de sangre, lagartos monitor y también otro cocodrilo.
Las autoridades recordaron que la posesión ilegal de estas especies constituye un delito grave en la excolonia británica, penado con multas de hasta 10 millones de dólares hongkoneses (1,1 millones de euros, 1,2 millones de dólares estadounidenses) y hasta diez años de prisión.
Carencias regulatorias
Ante la recurrencia de casos vinculados al comercio ilegal, Sam Inglis, director del Programa de vida silvestre de la Fundación ADM Capital, advirtió a EFE sobre graves carencias regulatorias.
Según Inglis, el cocodrilo de Sham Shui Po sugiere un claro origen en cautividad, señalando al contrabando de huevos procedentes de granjas de Tailandia para abastecer el mercado local de mascotas exóticas.
El experto denunció que la falta de prohibiciones específicas sobre la cría privada permite que esta actividad opere sin control hasta que los animales son abandonados o crecen demasiado. Actuar únicamente cuando estas especies ya suponen un peligro representa exponer al público a un riesgo "inaceptable".
Organizaciones conservacionistas abogan por crear un registro público de propietarios de animales peligrosos similar al del Reino Unido.
"No sería mucho más intrusivo que las listas que el Ejecutivo hongkonés publicó de los residentes infectados por la Covid entre 2019 y 2022", apuntó Inglis.
El profesional argumentó que "los vecinos tienen derecho a saber si conviven con fauna letal y exigen una revisión normativa que restrinja su tenencia y mejore la coordinación para combatir decididamente el oscuro y extendido tráfico de vida silvestre internacional". EFE
msc/imh/cc