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Hija de líder indígena nicaragüense dice que muerte de su padre muestra "debilidad" de Ortega

Hija de líder indígena nicaragüense dice que muerte de su padre muestra

Costa Rica, 5 Jun 2026 (AFP) -

Para Daniel Ortega y Rosario Murillo la muerte del líder indígena Brooklyn Rivera, preso de su gobierno, es una demostración de fuerza ante los nicaragüenses, pero revela su fragilidad, afirmó la hija del dirigente, Tininiska Rivera, en entrevista con AFP.

Desde su exilio en Costa Rica, donde el viernes se realizará un oficio religioso para honrar a su padre, esta politóloga treintañera denunció la "tortura" que sufrió el líder miskito sin ver a su familia ni derecho a la defensa.

Rivera, de 73 años, falleció el pasado sábado en un hospital de Managua y fue sepultado el domingo sin asistencia de familiares.

Según Ortega y Murillo, en el poder desde 2007, el dirigente, considerado un preso de conciencia por Amnistía Internacional, padecía de varias enfermedades agravadas por el covid-19.

La angustia familiar no para. Un hijo de Rivera está en la mira del gobierno y otros cuatro parientes siguen presos.

Pregunta: ¿Desde cuándo está exiliada?

Respuesta: Me exilié diez días después de la detención de mi padre, el 29 de septiembre de 2023, porque me despidieron del trabajo, me cancelaron las cuentas bancarias y ya no tenía más que hacer en Nicaragua. Tenía la presión del gobierno por haber hecho algunas declaraciones.

P: ¿Cuál es la situación de la familia?

R: Dos de mis hermanos se fueron a Estados Unidos también en 2023. El otro, que estaba en Managua, está siendo perseguido por el gobierno. No hemos podido tener comunicación con él, pero sabemos que fueron dos patrullas a la casa de mi papá para detenerlo.

P: ¿El gobierno les consultó la decisión de sepultar a su padre?

R: Fue una decisión arbitraria. No sabíamos de esa misa que iban a hacer y tampoco del entierro. Cuando mi familia supo que mi padre había fallecido viajó a Managua, tuvieron contacto con dos personas del gobierno, pero les negaron la entrega del cuerpo. Pretendían decirnos que iba a quedar guardado (...) y después de un año nos lo iban a entregar.

P: ¿Por qué cree que el gobierno no entregó el cuerpo?

R: Mi padre era alguien con mucho liderazgo y el gobierno sabe que lo que hizo tiene consecuencias negativas en la costa Caribe (de donde son los miskitos).

No querían entregarnos el cuerpo porque mi papá sufrió tortura, tratos inhumanos, degradantes (...) y sabían que íbamos a hacer una autopsia independiente.

P: ¿Desde cuándo no lo veía?

R: Desde la detención, cuando denunciamos su desaparición forzada.

P: ¿Y su abogado?

R: En Nicaragua no se le permite abogado a ningún preso político. Quien pretenda llevar un caso puede perder su carné (licencia). Entre los desaparecidos forzados hay abogados.

P: ¿Cómo estaba la salud de su padre antes de ser detenido?

R: Salió caminando de su casa, esposado, pero se miraba bien. Hacía ejercicio todos los días, comía en casa. Estaba sano con algunas enfermedades. En la última foto (antes de ser encarcelado) se ve entero.

P: ¿Por qué lo detienen?

R: En el foro permanente de la ONU sobre cuestiones indígenas en Nueva York (abril de 2023) él hizo una denuncia contra el gobierno por las violaciones a los derechos de las comunidades indígenas, las muertes, la invasión de tierras.

Cuando quiso regresar a Nicaragua la aerolínea le informó que estaba en una lista negra del gobierno y no podría ingresar. Entonces entró por Honduras y se quedó cinco meses en la clandestinidad y al final lo detuvieron en Bilwi.

P: No hubo cargos públicos. ¿De qué lo acusaban?

R: En el examen periódico (sobre derechos humanos) en Naciones Unidas, Nicaragua contestó que lo acusaban de traición a la patria, menoscabo a la integridad nacional, propagación de noticias falsas.

P: ¿Llevarán el caso a la justicia internacional?

R: Ahorita estoy enfocada en la libertad de mis familiares, pero sí estamos pensando en una futura demanda contra el Estado. Tenemos presos a mi tía, mi sobrino, mi primo, la esposa de mi primo y dos colaboradores de mi padre.

P: ¿Por qué cree que el gobierno actuó así?

R: Ellos ven como un trofeo haber hecho esto. Mostrar las fotos de mi padre en una cama prueba que no les importa cómo los perciben afuera, sino demostrar su fuerza dentro de Nicaragua.

Pero se están mostrando muy débiles ante la comunidad internacional, porque sus organizaciones los han acusado de tratos inhumanos, tortura. Ha habido mucha solidaridad internacional.

P: ¿Insistirá en reclamar el cuerpo?

R: Cuando tenía 15 años, encima de la tumba de mi abuela, mi padre me hizo jurarle que él descansaría a su lado. Esa promesa se mantiene y la tengo que cumplir pase lo que pase.

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