Agencias

Hospital clave del sur del Líbano se prepara de cara a potencial reactivación de la guerra

Hospital clave del sur del Líbano se prepara de cara a potencial reactivación de la guerra

Noemí Jabois

Tiro (Líbano), 25 abr (EFE).- El Hospital Jabal Amel, uno de los principales del sur del Líbano, está haciendo acopio de materiales médicos y todo tipo de productos básicos para estar preparado ante un potencial fracaso del alto el fuego con Israel, pues la situación "no pinta bien", alerta su director, Wael Mroueh.

En una entrevista con EFE en el centro hospitalario, ubicado en la ciudad de Tiro, explica que está enviando camiones a buscar suministros "cada dos o tres días", y destaca que justo antes de la tregua la recepción de mercancía se vio afectada por la destrucción de un puente clave en bombardeos israelíes.

"Estoy haciendo cálculos de todo y almacenando de todo, no solo medicamentos y suministros médicos, porque por lo que vemos en las noticias la situación no pinta bien", reconoce Mroueh, pasados ocho días de la entrada en vigor de un frágil cese de hostilidades.

Ataques contra puentes

El alto el fuego, acordado inicialmente para diez días y extendido ahora hasta mediados de mayo, está siendo violado a diario con crecientes ataques israelíes y demoliciones de viviendas en los pueblos ocupados, así como algunos lanzamientos por parte del grupo chií libanés Hizbulá.

"Durante esta semana en la que el conflicto se ha detenido, he seguido preparándome porque para mí la guerra continúa hasta ahora", afirma el director del Jabal Amel.

Según sus cálculos, en la actualidad cuentan con medicamentos, suministros médicos y combustible suficiente para alrededor de un mes, apunta, poco antes de que una camioneta cargada con nuevas cajas comience a descargar en la entrada trasera del hospital.

"Estoy intentando aumentar más las reservas, todo lo que puedo asegurar ahora lo guardo, porque probablemente lo necesitaré si la guerra continúa. Para mí, la situación sigue siendo la misma, incluso en el pasillo y en el almacén de abajo estoy acumulando más", sentencia.

El 16 de abril, horas antes del inicio de la tregua, dos vehículos contratados para traerles suministros desde Sidón, más al norte, quedaron parados después de que el puente Qasmiye, cerca de Tiro, fuera alcanzado por Israel, como parte de una campaña contra cruces sobre el río Litani.

"Conseguí otros dos vehículos desde otra dirección y trasladamos la mercancía de un lado al otro, incluso cargándola a mano, porque no sabíamos hasta dónde había llegado el peligro ni qué estaba pasando exactamente", relata el nefrólogo.

Durante el conflicto, el hospital operó con unos 120 empleados de los 400 que solía tener en plantilla, así como unos 45 médicos de distintas especialidades, todos los cuales se mudaron al hospital con sus familias por razones de seguridad.

Aún con la entrada en vigor del alto el fuego, alrededor del 80 % del equipo sigue siendo el mismo en este centro apoyado por diversas organizaciones internacionales, así como el Ministerio de Salud Pública.

"Les dijimos que esperaran a que se aclarara la situación, porque quienes vinieron de fuera podrían volver a irse y asentarse en otro lugar", dice Mroueh.

Heridos más graves

En los últimos ocho días, "muchos" desplazados han regresado además a sus hogares en la ciudad, por lo que el Jabal Amel está tratando a pacientes que no pudieron recibir atención médica en sus lugares de acogida o que no contaban con los recursos necesarios para ello.

Ya durante el conflicto, anota el director, atendían a desplazados de otras áreas más complicadas que habían buscado refugio en Tiro, prestando servicios a más de 450 de ellos solo en marzo.

"Si no se cubren las necesidades humanitarias en la zona, la gente no puede quedarse. Ese es nuestro deber", defiende el responsable.

En las más de seis semanas que duró la guerra, también recibieron a unos 1.050 heridos y 550 muertos causados por los ataques israelíes, lo que supone alrededor de un quinto de los fallecidos en todo el país, según el último balance oficial.

Mroueh, que ha vivido cuatro guerras en el Líbano y ha trabajado en el hospital durante tres de ellas -en 2006, 2024 y 2026-, considera que si bien en el anterior conflicto el número de heridos fue casi el doble en comparación con este, ahora su estado es más grave.

Las armas utilizadas son más fuertes y, por tanto, las víctimas precisan ser tratados por médicos de distintas especialidades de forma simultánea.

Esta vez, hasta el propio hospital sufrió daños a causa de un ataque contra un edificio ubicado a escasos 70 u 80 metros de distancia y que rompió la mitad de sus paneles solares, hizo caer partes del falso techo y dejó ventanas hechas "añicos".

"Durante esta semana hemos estado reparando todo, excepto los vidrios", señala el médico.

"Gracias a Dios no hubo heridos. Estábamos sentados para la ruptura del ayuno durante el mes de ramadán, recién llegados a la mesa, y por suerte estábamos alejados de los cristales", concluye. EFE

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(foto)(vídeo)