Joana Vasconcelos juega a transfigurar lo cotidiano en el Museo Picasso de Málaga
Málaga (España), 28 may (EFE).- La artista portuguesa Joana Vasconcelos se ha adueñado del espacio expositivo del Museo Picasso de Málaga (sur de España) para transfigurar objetos cotidianos en una muestra temporal que supone un encuentro con el creador malagueño, al que considera "la persona que más transfiguró".
"Picasso es alguien a quien me encantaría haber conocido, un personaje del que se hablan muchas cosas, pero la obra que hizo no podría hacerla alguien que no sea muy inteligente, muy sensible y muy espiritual", afirmó este jueves Vasconcelos en la presentación de la exposición, con trece esculturas e instalaciones.
La creadora asegura que, pese a haber protagonizado exposiciones por todo el mundo, hay "momentos simbólicamente muy importantes", como este "dueto" con Picasso, porque es "la referencia contemporánea más importante y la persona que ha marcado la forma de pensar de hoy".
"Para un artista contemporáneo, no entender a Picasso es no entender lo contemporáneo", ha subrayado Vasconcelos, que ve puntos de contacto con el malagueño como la "transformación de objetos" o la mezcla de lo figurativo y lo abstracto".
La dualidad de la mujer
Antes de entrar en las salas, ya impacta al visitante en el patio central del Palacio de Buenavista la pieza 'Betty Boop' (2020), un monumental zapato de tacón de casi tres metros de altura formado con cacerolas de acero inoxidable, que según la artista simboliza "la dualidad de la mujer en la casa y en el espacio público".
Ya en el interior, un vídeo muestra la "peregrinación" hasta el santuario de Fátima que la artista hizo en 2002 a bordo de un motocarro por las autovías portuguesas, para enfado de los camioneros por los atascos que generó -"pero Fátima me protegió", bromea-.
El resultado de la experiencia es la instalación 'www.fatimashop', el propio motocarro utilizado con su zona trasera de carga repleta de vírgenes fluorescentes para reflejar "el aspecto comercial" de esas peregrinaciones.
Mientras, en 'Loft' (2010-2017) realiza una "deconstrucción" de las distintas estancias de una casa a través de sus materiales, y en 'Flores de mi deseo' (1996-2010) es capaz de apreciar la sensualidad de un objeto como un plumero doméstico.
Piezas monumentales
También monumentales son 'J'Adore Miss Dior' (2017), un gran lazo formado con botellas del perfume que le da nombre, y 'Corazón independiente negro' (2006), en este caso con más de 4.000 cubiertos de plástico para pícnic doblados y pegados a mano.
La pieza recrea la joya de filigrana con forma de corazón que se coloca tradicionalmente en los vestidos de boda del norte de Portugal, y los cuchillos y tenedores aluden "a los tres grandes temas del fado, el amor, la muerte y la sangre", explica Vasconcelos en una sala en la que se oye la música de Amalia Rodrigues.
La artista se ha apropiado también de un pasillo del Museo con la instalación 'Menú del día' (2001), compuesta con puertas de frigorífico, abrigos de pieles y ambientadores, con la que remite a la costumbre en algunas zonas de guardar estas prendas en la nevera.
En 'Carmen' (2001), una gran lámpara de terciopelo suspendida del techo está adornada con múltiples pendientes de flamenca de plástico, "una joya muy democrática porque es accesible para todo el mundo, y todos pueden vestirla", resalta.
Su mayor aproximación a la pintura es la obra 'Gestalt' (2017), en la que ha creado "un paisaje jugando con la abstracción" formado con piezas de croché que rebasan la bidimensionalidad del marco en el que se encuentran.
Pero la última sorpresa aguarda al visitante en 'Bosque encantado' (2024), una colosal instalación con ganchillo de lana cosido a mano, telas y otros aderezos en la que la iluminación se va modificando en función de la presencia humana y que tiene un carácter "muy espiritual", porque Vasconcelos apunta que es "lo que pensamos que hay en la otra dimensión". EFE
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